25 dic. 2007

Noche ¿Buena?

Otra vez me sorprendió la madrugada
pintándole bellotas a los versos
a la hora en que naufragan en la nada
los unos tan binarios de los ceros.

Y me queda la hipocresía de las copas,
las burbujas sugerentes de mi cava,
el calor de una estufa que me arropa
en esta noche platinoche que no acaba.

Y los restos de una cena sin familia,
las colillas de la escueta luna llena,
las heridas de este cuerpo sin caricias,
las espaldas de la ingrata Nochebuena,

esa lágrima que emborrona el baricentro
de la sonrisa que fingen los pesebres,
las gaviotas que huyen al encuentro
del agosto de las tiendas en diciembre,

El rumor tan solapado de los trenes,
las bebidas que olvidaron mi cabeza,
los abetos, los regalos, los belenes,
las mentiras. Perdón por la tristeza.


PD: Felices fiestas a todos...

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24 dic. 2007

Tic-tac-tic (Paranoia nº5)

Tic-tac-tic...

Tic-tac-tic… el reloj está cojo de la manecilla de las horas y me interrumpe en mi letargo diario. Tic-tac-tic… trato de dormirme esperando el segundo “tac” pero, para cuando cierro los ojos, el “tic” ha regresado y me despierta.

En fin… tú ganas, reloj, no dormiré. Pero los sueños no me los quitas. Ni los recuerdos tampoco.

Tic-tac-tic… Sus caderas apuntaban al mediodía y mi mano hacía sombra sobre su cintura. Dos lenguas (sin idiomas, sin maestros, sin carrera), hablaban de silencios escarlata, en un lenguaje de labios hecho para ciegos, y hasta las farolas se asomaban tras la esquina para escudriñar en nuestro beso. Los semáforos más altos, inclinados sobre nosotros, me guiñaban con complicidad sus luces ámbar y yo me emborraché de la calidez de su cuerpo. Luego, con su mano, me dijo adiós. ¡Cómo se agria la saliva sobre los labios cuando sabe a despedida!

Tic-tac-tic… Las oraciones yuxtapuestas se derretían sobre la pizarra y el boli “Bic” derrapaba en la curva de una uve minúscula. En mi mente, la mano de Luis Royo dibujaba a la mujer perfecta, y lo hacía de espaldas a mí, para que no me enamorara de los ojos de mi propia quimera. Sólo permanecía en mis retinas esa zona entre la nuca y los hombros, allí donde cabe exacto el cuenco de los besos. Nada más allá. ¡Qué triste parece la tinta cuando no sabe pintar sueños!

Tic-tac-tic… Nuestras pieles eran sinfonía de caballos sobre la playa. Galope de dedos traviesos, chapoteo de mares tormentosos, latir endemoniado de dos corazones como olas. “No hay nada que ver aquí”, tiranizaban mis párpados al paisaje, y me quedaba la piel para sentirla estremecerse bajo mi luna desastrada. El sudor llevaba en su sabor el susurro de sangre entrometida, las caricias que sobraban, los besos evadidos de la boca, el sentir de dos estatuas que temblaban. ¡Qué dulces parecen los besos de un orgasmo compartido!

Tic-tac-tic… En mi cama, abandonado al tiempo más caprichoso, desvencijado, envejeciendo, desnudo y erecto, los ojos cerrados al mundo, el corazón envuelto en papel de “Albal” y la puerta de la habitación oscilando entre la bruma y la tiniebla, recordaba cada luna que mis dedos se bebieron. No eran muchas. Descolgué de la pared una historia que me buscaba, y la tiré arrugada a la papelera para que no me persiguiera más. Así pude quedarme al amparo de un silencio disfrazado del rebramar de un reloj cojo de la manecilla de las horas.

Un reloj digital que, finalmente, me dejó dormir mientras repetía “Tic-tac-tic”.

“tii-tii-tii”.

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13 dic. 2007

Sopla el viento

Sopla el viento y no queda nadie,
un olvido desteñido se deprime en tonos sepia,
los bancos se desnudan quedamente,
y se demuestran fabricados de tiempo y de sal.

Las palomas acurrucan su vuelo
en el laberinto de hojas secas que el aire perfila,
emborrascando mis huellas
y pincelando con sus alas tu retrato.

Entre la ruina y el cierzo
amanezco yo por otra senda,
lejos ya del parque y del ahora.

Atrás, junto a un árbol,
sopla el viento y nadie queda.

Solamente las palomas y, sobre un banco,
uno de esos bancos de tiempo y de sal,
grabada esa palabra
que jamás quisiste oír.

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5 dic. 2007

Mi Barrio

Mi barrio tiene una luna amarga,
y un cascabel de flores en la esquina,
cuatro Quijotes, todos con su adarga,
y una frutería que vende clementinas.

Mi barrio tiene un Blasco Ibáñez,
un Sorolla, medio Calatrava,
el mensaje suburbano de las calles,
el mosaico que dejan las pisadas.

Tiene incluso campanarios que replican
soledades sempiternas de campanas,
y da vueltas cada noche al rey de picas
barajando su pasión republicana.

Mi barrio tiene bandera en los balcones,
una madre asomada a la ventana,
una calle que no pisan ni ladrones,
un portal abierto a la mañana.

Y callejas que retuercen el asfalto,
y una gota de sangre en las aceras,
y mil charcos disfrazados de cobalto
emulando al cielo en primavera.

Mi barrio tiene un misterio inexplicable,
cien camellos y ni un solo dromedario,
un horizonte de antenas y de cables,
mi barrio, (¡Ché, collons!) solamente es mi barrio.



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3 dic. 2007

Bic

(Dedicado a ese olvidadísimo aliado del que escribe)

Bailas, instigas caminos
sobre el blanco asfixiante de hojas yermas,
oscilando vagamente entre tu sangre y mi luna,
entre tu idioma y mi voz.

Besas insospechadas cuartillas
y te alías con el humo caprichoso del cigarro,
repitiendo en sombra leve
su sendero en cada folio;
folios mojados de sueños,
páginas cansadas de ser papel.

Borrones inconclusos centellean
bajo tu trazo dulce y angosto,
difuminando adjetivos malabares,
los que me empeño en imponerte,
mientras te vistes de Palabra.

Bravo, infatigable carboncillo,
repleto de quimeras que no tengo,
o que nunca creí tener.
Si llegara el momento de sacarse el sombrero,
la mitad para cada uno.

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24 nov. 2007

Night creature

Una nube de cristales devora el horizonte,
donde las gotas de lluvia juegan a no caer.
Se ríe el polvo de mi sombra
Y en un rincón,
Pudorosa,
Se desnuda la Oscuridad.


Los azulejos descastados besan una lágrima
Tierna,
Dulce,
Muerta,
Y pisadas de ningún pie truenan en el pasillo,
Entrando con la puerta cerrada
A visitarme con sus crisantemos.


Anoche la Luna me arañó en la espalda
Y no sentí nada,
Ni tan siquiera el dolor
De olvidarme del dolor.


Me hundo en la verdad inhumana del espejo.
Aúllo,
dejo que los lobos me atrapen,
Y ya nadie puede salvarme de mí mismo.

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9 nov. 2007

El Círculo (Esdrujulario 2)

En el fatídico círculo hermético
se creen críticos del ámbito lírico,
entérate de sus crímenes implícitos.
¡Erótico! ¡Qué ímpetu herético!

Sus lánguidos párrafos poéticos,
antítesis del estímulo más mínimo
cierran párpados al público típico,
soporíferos, pésimos, patéticos.

Dan lástima sus ínfulas máximas
de catedráticos en ígneos lápices
y de víctimas del pornógrafo tópico.

¡Retruécanos! ¡Repámpanos! ¡Cáspita!
Sus lágrimas en llenísimos cálices
vuélcanse en sus pésimos óbitos...


Con toda mi ironía y cariño, para mis compañeros del foro de Autores... XD

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24 oct. 2007

Princesita de mirada triste

Princesita de mirada triste,
labios dulces con sabor a mar,
has buscado los sueños que perdiste
y te han entrado ganas de llorar.

Ruina y cuarto de la madrugada
marca herida la luz del reloj,
negra lengua deslenguada
de ilusiones rotas en tu blog.

el príncipe azul estaba teñido
el último beso supo a aguarrás,
pero peor saben los que no has recibido,
todos los labios que quieres besar.

Princesita de mirada triste,
la luz de luna toca en el cristal
de la ventana que no abriste,
la madrugada que te quise amar.

Estás harta de besar mil ranas
que croan mucho pero sin amor
y llorar al despertar cada mañana
abrazada al vacío de tu alrededor.

Ya no hay nadie que cuente las pecas
de tu espalda cuando cae el sol
en tu palacio de muñecas
la soledad pudre tu colchón.

Princesita de mirada triste
huerfanita de príncipe azul,
rodeada de los trajes grises
de los que nunca entenderán tu soul.

Y hazle ascos a los almanaques
y un corte de mangas al Antesdeayer,
ven conmigo a hacerle jaque
a la cordura, al tedio y la vejez.

Canta esta noche conmigo
la alborada del último tren
las saetas del Olvido
de los que olvidan para no beber.

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17 oct. 2007

Miedos

Me da miedo el vértigo de las calles,
el blanco irreverente de mis folios,
el punto tan final de los detalles,
el careo que le debo a mis demonios.

El travelling de sueños imposibles
que se graba en mi almohada cada noche,
el peso del grillete de ser libre,
la saeta que humea en los relojes.

El humo malgastado del pitillo,
que se consume conmigo en el cenicero,
la marca que dejaron dos colmillos
tan lejos y tan fuera de mi cuerpo.

Las pezuñas que calzan de Versace,
los números en rojo del futuro,
el estante de los tontos cachibaches
que olvidé cuando pasé de curso.

Me da miedo cada hora perdida,
los caminos y mi cruzar de piernas,
el sentirme tan parte de esta vida
tan kitsch, tan art decó, tan posmoderna.

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16 oct. 2007

Arenas (Paisanaje nº4)

Se encabritan las olas, y yo que las veo,
vistiendo de blanco la playa tan parda.
Quisiera ir al cielo, mi gran cielo ateo,
quisiera ser nube y saltarme la barda.

Tras el horizonte me esperan mis sueños,
abrazados juntos bajo la aurora.
De ver sólo sombras, los veo pequeños,
y los quiero todos, y los quiero ahora.

Playa de las Arenas: 16-10-07

Y aquí, abandonado de dioses y musas,
de sueños y reyes, de Euterpe y Neptuno,
sigo con un boli enfermo de excusas
para no escribirme ni un verso. Ni uno.

Las nubes retumban, anuncian tormenta,
Quizás llueva hoy sobre mi folio en blanco,
y cumpla algún sueño mientras bajan las ventas,
Se pierde la risa, y ganan los bancos.



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14 oct. 2007

Luces

Luces,
Tubos de neón,
Espirografías aumentadas de colores imposibles.

Destellos,
Reclamos,
Escaparates,
Copas bien cargadas a quinientos vatios
Se derraman sobre el empedrado
Salpicado de lentejuelas de cristales.
Ha debido morir la Muerte,
Sobre el asfalto florecido
De crisantemos carmesís.

Luces,
Estrellas de neón,
Desterraron a la Luna nubes negras
Para que ocuparan su trono
Los faroles y semáforos
Que iluminan sin dar calor,
Plagando mis sueños del hielo
Que nunca cayó en mi copa barata.
La noche es tan fría como yo.

Luces,
Mariposas de neón,
Un esqueleto brillando en la oscuridad,
Hogueras que no queman…
Un reloj parpadea en una esquina.
Mala hora para ser yo.

La noche brilla en cada luz.
Luz tan fría como muerta.
Y tan mía que me asusta.

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4 oct. 2007

El título de esta entrada ha sido modificado por mentarnos. "La innombrable."

Sucede que me canso de ser
Garante de la música más casposa,
Alimentando cada Tata Golosa
Eyaculando toda su estupidez.

Sucede que el tal Teddy Bautista
Gasta el mismo pie que Al Capone,
Anegándonos con "pseudo-canciones"
Exiliando al verdadero artista.

Sucede que me parece que sois
Grandísimos farsantes sin moral,
Adorando al gran dios capital
Escudándose en Zapateros y Rajoys.


(perdón por la mala factura de los versos)

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27 sept. 2007

Raíles

El sonido del despertador
Suena a tintineo de cadenas,
A entrechoque de los grilletes
de un fantasma que se mueve
sólo por hacer ruido.


Benicalap, tránsitos, Reus…


El sol se levanta perezoso,
desganado, aturdido,
Y el frío desdibuja los raíles,
Esos raíles que, según nos enseñaron,
se cruzarán en el infinito.


Marxalenes, Sagunto, Pont de Fusta…


Quizá se equivocaban
y se cruzan medio metro antes o después
tanta será su ansia o su odio,
como para conquistarle esos centímetros al infinito,
aunque luego tarden otro infinito en volver a juntarse
y sigan como siempre,
extraños, ajenos, paralelos...


Primado Reig, Benimaclet, Vicent Zaragozá…


Mi mirada, mientras tanto, los recorre,
palmo a palmo, hierro a hierro,
tratando de encontrar el infinito exacto
de su beso irremediable.
Juraría que no queda mucho
para ver el final último de la vía,
cuando la Rutina me saca a empellones del vagón,
y me dice que tengo cosas más importantes que hacer
lejos de las vías.


Y ya nunca llegaré a ver
Cruzarse los raíles,
Allí, en el infinito.



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N. del A.: Los nombres en cursiva son las paradas por las que paso cada día para ir a clase.

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26 sept. 2007

Cromario

En azul escribí mi nombre,
un azul celeste y blanquecino,
esquivando el gualda del camino
y el marrón traje gris del hombre.

Resguardé en mi alma ennegrecida
el color carmín de un sentimiento,
y busqué en el rosa de los cuentos
verdear mi más oscura herida.

Concreté de amarillo las tormentas,
y limpié el rojo de mi bilis,
quedándome el naranja de mi tierra.

Separé el blanco del magenta,
y vestí el añil del arcoiris
del morado final de mi bandera.

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24 sept. 2007

A la muerte de Marcel Marceau

Silencio. Se rompió la risa muda
se agrietó finalmente la desnuda
ovación del respetable.

Los vientos hoy resoplan aún más fuerte
sobrehinchando el velamen de la Muerte
que ni siquiera se sintió culpable.

El humor no responde más llamadas,
se quedó a consolar las carcajadas
que lloraron este trago amargo,

nos quedamos estafados con el timo
de que este espectáculo de mimo
iba a ser un poco más largo.

¿Ahora quién sonreirá los malhumores
de este gualda siglo de ordenadores
con su "bip" que repiten como loros?

Encerrado en su cristal templado,
con el ebúrneo maquillaje emborronado
el silencio hace mutis por el foro.

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17 sept. 2007

Benedetti

No te conocía
más que de cuatro versos descosidos de la infancia
de palabras halagüeñas de los vientos
de quince minutos apresurados
robados al reloj de la biblioteca

Nunca supe
lo que era acordarme de tu nombre
después de una noche de sábanas exiliadas
y sudores entremezclados en la bruma de un jadeo
ni cómo se sentía el humo de un cigarro
o la nube de espuma de una cerveza
acompañados de tu lectura
suave y sin horarios

Hoy, mientras el sol se desvanece
tras el templo abotargado de la infamia
uno de tantos templos erigidos
con el oro exhausto de los pobres
descubro entre dos letras la fontana
azul celeste de los sueños perdidos

Ahora que los motores andan cabizbajos
las palomas blancas se despiojan de creencias
dejando huérfanas de dioses a las tres palomas negras
que anidaban los desaires de este viento
y la gente pasa sin mirarse
temerosa de aguantarle la mirada
a quien quizá mañana sea sólo un desconocido
pienso que en el banco viejo de la plaza
en la quemadura carmín de las colillas
allí donde nadie mira o todos miraron alguna vez
aún queda un lugar
donde poder leer a Benedetti.



Plaza del Ayuntamiento, Valencia
leyendo "Inventario Dos (poesía 1986-1991)"
17-9-07

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12 sept. 2007

Urbanidad - bis (Paisanaje nº3)

Ubicación del futuro Nuevo Mestalla: 8-9-07















Por el agujero de la valla se muestran tus vergüenzas
la soberbia del cemento, el descaro del dinero
que compró a precio de coste los sueños de quien sueña
Con jugar sobre tu césped oxidado de desprecio.

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C/ Conchita Piquer: 9-9-07















!Apaga los televisores!
¡Cierra los oídos en banda!
Insonorízate, que en esta casa
no se admite propaganda.

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estación de Pont de Fusta: 9-9-07















Tantos sueños pasados por agua,
el "me quiere" que ha negado una flor,
las plumas destintadas que descansan
en la superficie de su manso desamor.

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Av. General Avilés 9-9-07















Párate en el camino, aquí a mi lado,
Olvida el horizonte de nubes y papeles,
párate en el camino, aunque no estés cansado,
párate y ríe de aquellos que no pueden.




Más Valencia.
Y la que queda.

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11 sept. 2007

Sobre el puente (Paisanaje nº2)

Pont de Fusta: 11-9-07




















Venga va,

deja de pensar tanto,
y actúa de una puta vez,
sabes que no pierdes nada por intentarlo.
Pisa fuerte,
respira hondo,
y cómete el mundo.
El universo fue pensado para que tú lo vivieras,
no para que te quedes pasmado
y pierdas tu tiempo
porque la zorra de tu vergüenza
sea una tocacojones.
Haz, a partir de YA,
melodía que se vaya cagando,
y que el miedo a los prejuicios,
sobretodo a los que te lanzas a ti mismo,
se los lleve a otra parte.
Cuando los hayas desechado,
y espero que lo hagas pronto,
cómete el mundo, y por favor,
¡Mánchate las manos!
La vida no es un problema matemático,
ni libros de texto,
ni una gráfica de dos dimensiones,
ni una carrera de 4 años,
ni un coche que tenga 20.000 caballos.
La vida es para que te la comas,
la muerdas como a una fruta
en un día de verano.
Para que te quites la ropa
y te lances al agua
desde aquel lugar tan alto
una y otra vez.
Sin juicios, sin relojes, sin llamadas, sin reparos,
mientras alguien suelta una carcajada
y tú te zampas la vida más jugosa
que jamás habías probado.
y no se te ocurre nada mejor que sonreír
sin pensar, sin censura, sin complejos, sin horarios
tirados en la tierra húmeda
de un jardín cualquiera,
después de un soplo de lluvia furiosa.
Follando, mirándoos a los ojos,
rompiendo en un grito de placer
y que digas algo así como
¡Sí! ¡Oh, sí! ¡Joder! ¡Esto sí que es Vida!
y te des cuenta instantáneamente
de que nunca antes habías pronunciado
una verdad tan grande.
Que eso tan salvaje,
espontáneo,
directo,
y orgánico,
Sí que es vida.
Y no esta mierda rutinaria,
ni esta congoja,
ni esta farsa,
ni este silencio.
Esto no es vida,
es una puta mierda.
Y a partir de ahora te vas a comer el mundo
y vas a ser feliz.

:)


VIVE->

Cuando tratas de reinventarte, cuando no encuentras tu sitio, sueles agachar la cabeza y mirar hacia abajo. Crees que miras el suelo, pero sólo observas tus pies, uno delante de otro y caminando, sin saber que, a lo mejor, estás pisando palabras sabias sin darte cuenta.
Lo de ahí arriba está escrito en el suelo, sobre el asfalto, a través de uno de los puentes peatonales que cruzan el viejo cauce del río Turia.
Tal vez, de haber estado alegre u orgulloso, jamás habría mirado hacia abajo y no habría leído ni una sola letra.
Tal vez, de haber estado deprimido, sólo habría visto mis zapatillas y no me hubiera importado lo que hubiera escrito bajo ellas.

Que tus huellas no te impidan ver el suelo que pisas.

Valencia
11-9-07

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8 sept. 2007

Urbanidad (Paisanaje nº1)

Urbanidad... cualidad de lo urbano.

Parque de Benicalap: 8-9-07















Valencia, huerfanita de colores,

No había ninguna necesidad

De ponerle vallas a las flores,

No tienen lugar donde escapar

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C/José Grollo 8-9-07












Ciudad insomne tan lejos del cielo,

Tan extraña, tan España, tan cruel,

¿A quién le has rechazado ese “te quiero”

sobre las baldosas, encarado a la pared?

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Av. de las Cortes 8-9-07













Fin del mundo a media calle,

Apocalipsis destructor,

Guardián impío de los valles

Del imperio especulador.

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Antiguo cauce del Río Turia 8-9-07












¿Quién me iba a contar

Llegado el momento

Que bajo la ciudad

No había arena ni mar

sino frío cemento?

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Antiguo cauce del Río Turia 8-9-07













¿Cuántos sueños, qué palabras,

Han vertido en tu interior?

¿De quién es la pluma macabra

que tu alma reclamó?




Paseo por Valencia

8-9-07

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7 sept. 2007

Peter Pan

Fugándome entre acordes y quimeras,

Pavimentadas las huellas del ayer,

Me colé en la frágil primavera

De los sueños pasados que jugué.


He subido al manzano sin manzanas

Que se encarama a la casa de Tarzán

Con la puerta abierta a la mañana

Encantado de conocerte, Infancia,

Mi nombre es Peter Pan


Competí a escribir sobre la tierra

Con el sol, que dibujaba un vodevil

Donde actuaban los soldados de esa guerra

En la que nunca luché pero vencí.


He encontrado en las fuentes de agua

Los jirones olvidados de aquel mar,

De sirenas y de náufragos sin playa,

Que bañaba las costas de la Infancia

De Nunca Jamás


Entre el césped, los castillos de mil piezas,

Aguardaban, entre ruinas, la ilusión,

De volver a sentir la luna llena

Iluminando, más que el alba, al corazón.


Ya no compro con el papel de plata,

Ya no invierto en las flores de azahar,

Pero hundido en la hierba rociada

Con colores y aromas de la Infancia,

Mi nombre es Peter Pan.



Parque de Benicalap, 7-9-07
Mi nombre es Peter Pan

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28 ago. 2007

A la muerte de Antonio Puerta

Menudas entradas más feas

hace, a veces, la vida

saltándose toda regla

cuando el árbitro no mira.

Voces de corte siniestra,

los chuqueles repetían

desde noches portuguesas

por toda Andalucía.

Bajo la luna lunera,

goles pedía Sevilla,

la Muerte arriaba las velas

pero nadie lo sabía.

La zurda de oro y de perlas

que la banda recorría

al ver la muerte de cerca,

acariciando sus mejillas,

se encontró, pues, con las fuerzas

justas para combatirla.

Pa’ no morderse la lengua

silenció la algarabía

acallando las trompetas,

los timbales y ocarinas.

Las gradas quedaron negras,

Y su mirada, perdida,

cuando al ruido de sirenas

supieron que ya se iba.

Luchó con todas sus fuerzas

pa’ no verse a la deriva

pero la muerte está muerta

y la vida le era esquiva.

Su último chut desde fuera

No encontró la portería.

Voces de corte siniestra,

los chuqueles repetían

desde noches portuguesas

por toda Andalucía.

Bajo la luna en tinieblas

vida pedía Sevilla,

la Muerte estaba despierta

pero nadie lo sabía.

Maldito penalti, Puerta,

del corazón que latía,

menudas entradas más feas

hace, a veces, la vida.

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A la muerte de Don Francisco Umbral

Si hubiéramos sabido que la muerte era eso,
si hubiéramos jugado pasando menos turnos,
se habría evadido el sabor de cada beso
y ya no brillarían los metales nocturnos.

En el café Gijón queda una silla viuda,
y novelas de mil versos en la esquina de la mesa.
Las putas de Aviñón, que van de luto y no desnudas,
se sueñan que Picasso y don Francisco aún las besan.

Las vírgenes hoy lloran lágrimas de porcelana,
Alma Mahler delinea un Giocondo en Poesía
deshaciendo en trazos rosas la luz de la ventana.
Siglo XX que te has ido, él aún te pertenecía.

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27 ago. 2007

A la muerte del Negro Fontanarrosa

"Cuando alcancé la sabiduría, ella me miró y dijo: "Ya me alcanza cualquiera"."
"La rosa tiene espinas, pero, ¿Tiene pétalos el atún?"

Roberto "El Negro" Fontanarrosa

Qué mala muerte tan cabrona,
Qué perra espina la de la rosa
El tiempo ya no perdona
Siquiera al Negro Fontanarrosa


“Mal, pero acostumbráu”, sostiene Pereyra,
“Hoy se han calláu hasta los loros,
y aúlla a la luna el pobre Mendieta”
lo siento mucho, don Inodoro.


Hoy se entristecen los diccionarios,
Sufren de risa los más graciosos,
Cuentan las lenguas que por Rosario
Hoy llora hasta “Boogie, el aceitoso”


A la muerte del negro Fontanarrosa
vuelan pajaritas papiroflexas
sobre los dibujos de tantas cosas
a través de su mirada tan biconvexa.


Ay, corazón de tango y de rumba,
Ay, que te salía por la camisa,
Disculparás, negro, si sobre tu tumba,
Se me escapara media sonrisa.

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26 ago. 2007

Agosto

Agosto es la puñalada traicionera

que me asesta por la espalda el calendario,

son las lágrimas que escuecen en la acera,

es el réquiem que pregona el campanario.


En agosto, mi penúltima quimera

avejenta con mi sueño el diccionario

y me empuja a la estéril carretera

donde brotan crisantemos sanguinarios.


Es agosto, y el verano se acobarda,

olvidándose la luz de su tarea

y librando al invierno, que se guarda


entre el alba y la luna que clarea

despintando nuestros nombres de la barda

que le inventa una frontera a la marea.

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22 ago. 2007

Indigno (Paranoia nº4)

Soy indigno. Indigno para tener un empleo que me llene, indigno para cobrar un sueldo decente. Indigno de un hombro amigo donde poder derrumbarme. Mi indignidad es tal, que soy indigno hasta de tener pasta para sacarme el carnet de conducir. Pero es lo que tiene nacer en el barrio de los indignos, en una familia indigna de poder llegar a fin de mes.

Indigno. Indigno de alcanzar una franquicia usurera cobrando poco más de 3 euros la hora. Indigno de responderle mi rabia al dignísimo hijoputa que me rompió la solicitud en la cara. Indigno de todo lo que no sea bajar la cabeza y pedir perdón. Perdón. Perdón por cobrar veinte veces menos que usted, perdón por ser tan indigno de su dignidad, perdón porque esta puta tarjeta no esté a la altura de sus expectativas. Perdón por haberle indignado. Ya sabe usted, soy tan indigno...

Soy también indigno de callarme como una puta. Sí, es más digno ser sincero y que, en agradecimiento, te echen a la puta calle.

Y encima, el trabajo dignifica. De puta madre. Ahora, si cabe, soy más indigno aún.

De puta madre.

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21 ago. 2007

Esdrujulario

Qué trágico, mi mundo fantástico,
de místicos héroes alquímicos,
exhala su último hálito.
Atónito. Hoy ganan los pírricos.

Sin páginas, mi éxito es mínimo,
tan rápido y soy sólo el penúltimo,
inspírame a hacer algo mítico,
también yo siempre creí que era único.

Son célebres mis múltiples críticos,
quejándose con vómitos tóxicos
del sánscrito poético clásico.

Escúchame, soy críptico y tímido,
su pánico es mi ánimo eufórico,
sus lágrimas, mi mágico cántico.

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14 ago. 2007

Teleinfarto

Hijas de toreros, misses sin estrella,

Nietos de marqueses que le dan a la botella,

La perra de un cantante que se ha puesto de parto.


Lluvia de micrófonos, flashes y entrevistas

Se ha roto la uña la prima de un artista

Mientras pajeaba a su novio en su cuarto


Barraca de feria de Mariñas y Karmeles

Qué ganas de darle cuatro tiros a la tele

Es que hay que joderse ¿Es o no es para estar harto?


Que les den a todos, reiré de alegría,

Cuando a una de las dos Españas llegue el día

Que al puto telecorazón le dé un buen teleinfarto.

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8 ago. 2007

Me acuerdo de ti

(versos con más sentimiento que calidad)

Cuando la noche me desnuda,
y el olvido me tiñe de gris,
cuando entre una duda y otra duda,
mi piel calla, cada vez más muda...
Me acuerdo de ti.

Cuando me apuñalan las cortinas
y el sol desmantela el ser feliz,
me abren las puertas las cantinas,
solo, borracho de nicotina...
me acuerdo de ti.

Cuando en el borde de mi copa
no hay tinta con la que escribir,
sueño que te quito la ropa
y entre Alejandrito y los Estopa,
me acuerdo de ti.

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2 ago. 2007

Recuerdos

Nepotismo de la ruina,
Cardenales de la usura,
Amarillo nicotina
que empañaba mis lecturas.

los juguetes desterrados,
y la lluvia, los minutos,
funeral de mis pecados
donde nadie guardó luto.

la censura de los cuentos,
la conquista de la aurora,
el rugir de sentimientos,
que me entraban a deshora.

Aquel chándal azulado
del bolsillo izquierdo roto,
años que dejé olvidados
en la esquina de una foto.

la inocencia de la boca,
los dragones con seis patas
los alpino, los carioca,
lunera luna de plata.

El contorno de una teta,
el adiós de la ignorancia,
regalices de peseta
con azúcar de la infancia.

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28 jul. 2007

Psicópata

Cuando se despertó, una única idea pasó por su mente: Hoy mataría a alguien.

Sí, sin ninguna duda, hoy alguien moriría en sus manos y no le iba a temblar el pulso.

Se incorporó sobre el blanco sucio de la cama e inspiró profundamente hasta que el denso aire viciado de su sudor le llenó los pulmones. Sonrió y se levantó.

Aún desnudo, salió de su habitación planeando su nuevo crimen. ¿Quién sería su próxima víctima? Se preguntó mientras se lavaba la cara en el baño. ¿Tal vez el señor Rodríguez, con ese diminuto e insidioso perro que tanto molestaba a los vecinos? Ciertamente el señor Rodríguez lo merecía, aunque sólo fuera por culpa de su perrito. ¿O quizá sería mejor acabar con la ayudante del farmacéutico, la joven Sandrita, y con esas voluptuosas curvas que tantos en el barrio habían probado?

Se puso unos vaqueros gastados y una camiseta deshilachada y recordó a Lourdes, la dueña de la tienda de ropa y sus miradas despectivas. Imaginó su cara de horror ante un atracador, o mejor, ante un violador. Sí, morir en un callejón, medio-desnuda, con su bonita ropa desgarrada y empapada en sangre… sí… eso se merecía.

Aún así, mientras se preparaba el desayuno, vio una muerte en cada una de las últimas gotas de café que cayeron a su vaso. Plic, una gota. Rufino, el joven y virgen cajero del supermercado, recibiendo un navajazo en el cuello… Plic, otra gota. María y Luis, el matrimonio del 5º B, estrellándose violentamente con el coche a causa de un sabotaje de los frenos. Plic. Don Ramiro, el librero, entrando en su establecimiento y saltando poco después por los aires cuando su librería fuese devastada por la bomba. Plic…

Mientras el café se deslizaba por su garganta, acompañado por algunos bocados de su tostada, el hombre no podía dejar de sonreír. ¿A quién podía matar? Quizás a Carlitos, el pequeño hijo de los Martínez. Sí. Podría sorprenderlo con el coche, mientras el crío jugaba al balón por la calle. Sólo sería cuestión de pisar el acelerador, sentir el golpe y escapar a toda velocidad. Nadie lo vería y el podría seguir a lo suyo.

Pensó en la anciana Palmira, la vieja chismosa. Con suerte quizá bastaría con un susto. Un susto y su débil corazón estallaría como un globo. Palmira… ha muerto… Mientras se lavaba los dientes trató de vocalizar la frase. Le causó gracia cómo la espuma de la pasta de dientes le hacía parecer un perro rabioso…

La simple imagen del bull-dog le bastó para traer a la mente a Juan Francisco, el camionero celoso que engañaba a su mujer con doña Purita, la regia maestra de escuela que tanto y tan bien se desmelenaba en la intimidad.

Sería una buena jugada, pensó, entrar en la casa de la profesora y pegarle un tiro a cada uno mientras fornicaban como perros. Luego lo arreglaría todo para que pareciera que había sido la mujer de Juan Francisco. Sería un crimen perfecto.

Regresó a su habitación. Ya había decidido quién moriría.

Con una sonrisa, el escritor se sentó ante el ordenador y continuó con su novela…

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23 jul. 2007

In girum imus nocte et consumimur igni (Paranoia nº4)

Damos vueltas en la noche y somos consumidos por el fuego. Si lamo la almohada mi lengua se cuartea de sal y sudor. Yazgo tirado como siempre, a tu lado, sonriendo y satisfecho. Una mariposa perdida (¿Qué coño pinta una mariposa en mi habitación? Joder, mi reino por una Browning 9 mm y una mica de puntería) revolotea por encima de mi cuerpo. Un saxo roto maúlla un jazz melancólico, mientras dos hadas, a la luz de un neón, se masturban mutuamente en mi mesita. Oh, perfecto, estoy soñando. No estás aquí y posiblemente ahora me sobren músculos para parecerme a la sombra que soy de 10 a 10, cuando despierto y de nuevo me encuentro encerrado en lo que soy. Pues vale.

Pienso en levantarme y que la mañana me golpee en la cabeza con la realidad, como siempre, pero también pienso que les pueden dar un poquito por culo a todos. Quiero dormir. ¿Tan difícil es de comprender? Sólo quiero dormir la mona un par de días, o de meses, y no tener que abrir los ojos para encontrarme que tú no estás y que lo único que me queda es una resaca de la hostia y un par de canciones de Extremoduro que pude salvar de la hoguera.

En fin… pitiditos. A pitiditos me hace abrir los ojos el despertador de mi reloj de pulsera. Cuando de verdad me levante tendré que recuperarlo de los pies de la pared donde lo he estampado. Que se joda. Que se jodan. Que les den mucho por culo. Que yo sólo quiero soñar con tu piel. Y con que tú y yo demos vueltas en la noche, yo aquí en mi casa, desnudo y erecto, y tú en tu tierra de té a las cinco en punto y de bandera blaugrana (como el Levante y el Barça. Para ti los culés, ya lo sabes), y nos consumamos en el fuego de esta puta distancia.

En fin, toca levantarse y poner algo de música para despejarse. Al azar, a ver quién suena. Joaquín Sabina. Joder. Perfecta música para despertarse, no te jode. “Puedo ponerme cursi y decir…” Toma, y yo. Pero no me sale de los huevos.

Me vuelvo a la cama a dar vueltas y ser consumido por el fuego. Ya Vendrán Def Con Dos y Boikot a sacarme de la cama.



PD: Ah, el título es un palíndromo en latín que significa "Damos vueltas en la noche y somos consumidos por el fuego", por si no había quedado claro...

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13 jul. 2007

Este verano tan inglés

Entre lágrimas de las que, si preguntas, no he llorado,
destilo gotas de tinta que me enseñan a escribir
arabescos de alma en jaque en tableros desolados,
donde antes alfil blanco, ahora reina gris.


Mis palabras se acurrucan en la nana de tu ausencia
donde los besos marchitan la huella de tu colchón
y sollozan cada noche a la Luna de Valencia
suplicando plata falsa a este sordo corazón.


en mis alas grabé a fuego mi condición de humano
y buscándote en caricias que no saben perder
peregrino entre la niebla que me empaña este verano
tan frío, tan absurdo, tan extraño, tan inglés.

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7 jul. 2007

El Toto Zaugg

El asfalto es un río de acero y el Toto, un náufrago a la deriva. La noche se encapricha de la ciudad, devorándola por completo, y los faroles rotos no son más que soldados caídos bajo el peso de este oscuro y gélido cielo sin estrellas. Los termómetros intentan reducir el intenso frío de la calle a unos números sin alma, desmaquillados de la sensación helada que se clava en los huesos, de los dientes que castañetean o del inevitable estornudo. El Toto, como todos, sabe que el frío es más que un número pegado al cero.


El Toto Zaugg escucha cómo silba el viento y mira cómo los perros callejeros tratan de encontrar un sitio donde las bajísimas temperaturas no puedan encontrarlos. Gotas de la escarcha de la madrugada se desprenden de la última hoja de la vencida rama de un naranjo. Al caer al suelo, se rompen como la gota de agua que soñaron ser cuando escaparon del hielo que las creó. Estallan en una miríada de diminutos puntitos arcoíris que acaban también por derramarse sobre el embaldosado de la calle, dejando como todo recuerdo de su existencia, un diminuto círculo sobre los baldosines de la acera. El Toto sacude la cabeza y sigue caminando, mientras la gente pasa a su lado con gruesos abrigos que los protegen.


Pero la gente mira al Toto Zaugg y éste les sonríe y, por un momento, parece que no hace tanto frío y que los termómetros, queriéndolo reducir todo a un mísero número, se han equivocado. El Toto nunca tiene frío, dicen; viéndolo caminar por las calles con su camiseta de tirantes, que es tan blanca como pueda serlo la noche más oscura.


Y es que el Toto lleva la misma ropa en verano y en invierno, llueve o nieve, esté nublado o el sol haga hervir los cristales de la ciudad como el agua de un puchero. El Toto vive con su eterna camisa de tirantes y no dice nada del frío, como no dice nada de ninguna otra cosa. Total. No tiene a nadie que le escuche.


Poca gente le pregunta al Toto, excepto cuando llega el invierno, y las lunas de hielo enfrían la ciudad hasta que se ve la nieve allá lejos, en las montañas. Entonces, de vez en cuando, alguien se acerca al Toto y con una sonrisa que no aparecía en verano, cuando el Toto era sólo un sucio vagabundo más, le pregunta:

- Pero Toto… ¿No tienes frío?

Cuando se lo preguntan, el Toto sonríe y sigue caminando sin decir nada.

- El Toto no tiene frío.- dicen sus vecinos.


Él no dice nada. Frío tiene. Lo que no tiene es un abrigo.





Desde el punto de vista de sus vecinos del pueblo de Cardona,
el Toto Zaugg, que andaba con la misma ropa en verano y en invierno,
era un hombre admirable:
-El Toto nunca tiene frío-decían
Èl no decía nada, frío tenía, lo que no tenía era un abrigo.

Eduardo Galeano

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5 jul. 2007

Entre luna y luna llena

Algo para desentumecer las rimas, que las tenía abandonadas:


Entre luna y luna llena naufragan las estrellas

Entre pecho y espalda tengo un amanecer

Anoche encerramos al sol en la botella

Sucia y oxidada del debe y el haber


La noche se derrite en bosques de aventura

Los edificios se acribillan con balas de alquitrán

En la última curva en obras derrapan las figuras

De los santos de mármol que enseñan a besar


Quise escribirte versos de seda blanquinegra

enhebrando hilo de oro en la aguja de coser

Y vieron los faroles borrachos de ginebra

Bordados nuestros nombres en el blanco de un papel


La Luna recitaba los besos que nos dimos

El asfalto alfombraba un camino hacia el ayer

Así que acariciando nuestras alas, las abrimos

Para volar sobre el olvido, que vestía de mujer.

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12 jun. 2007

Soneto a un poeta

Llegó con su mester de poesía
y el verso se hizo carne de tintero,
las musas se quitaron el sombrero,
soñó una vieja pluma que escribía.

El mar se disfrazó de alegoría,
en la frágil orilla de un lucero,
buscando iluminar al caballero
que quiso ser poeta un buen día.

Y alzaron su alto vuelo los papeles
con ángeles trinando los bocetos
de un verso de Madrid a Barcelona.

Los pájaros hoy han visto a la Cibeles
leyendo en voz alta sus sonetos
honrando al poeta y la persona.

Para Traven


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6 jun. 2007

Para Valdano, para Bilardo.

Para Valdano


Por la pelota que ama a quien la cuida

por la extrema unción del Catenaccio

por los pases al pie que da la vida

por el santo Zidane de los gabachos.


Por el Diego, por la gracia desmedida,

por la cancha que se expande hacia lo ancho,

por los genios que salvan las heridas

de los once centrales del empacho.


Por el fútbol que no se hunde en el fango,

por la cita del artista con la Historia,

por el juego al ritmo de un buen tango,


por la rima de tus botas con la gloria,

por el siglo que te ve filosofando,

por los goles, el esférico, la victoria.


*************


Para Bilardo


Por el alumno del terrible aburrimiento,

por el traidor de la belleza del lunfardo,

por el mentor del cerocero por milciento,

Por Clemente, por Capello, por Bilardo.


Por el que echa los balones siempre al viento,

por quien pone los porteros a resguardo,

por quien cierra los cerrojos al talento,

por el tano cabezón de Barakaldo.


por las mentes recuadradas sin Redondo,

por el que ata los grilletes a las botas,

por quien calla los poemas de Macondo.


Por quien teme a su enemiga la pelota,

por quien lleva las almohadas hasta el fondo

de las gradas donde nace la derrota.

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1 jun. 2007

31-5-07 Diálogo nº1. (Paranoia nº 3)

(1º y único acto. Playa de Valencia, un puente sobre unas rocas, dos personajes charlan.)


Yo - Creo que es la primera vez que lo hago, esto de exiliarme al puto fin de la ciudad a... ¿A qué? ¿A qué he venido? ¿A admirar el paisaje? ¿A olvidarme de tanta mierda? ¿A emborracharme yo solo? Llevo una litrona, así que debo haber venido para lo último.

Lluisín - Tú y yo sabemos que no has venido a eso, nano.

- Sí, bueno, quería ver si te convencía y así no tenía que contarte nada más.

- No es mi estilo, y lo sabes.

- Lo sé, tienes razón. Pero tampoco es tu estilo tanta seriedad.

- No estás tú para bromas hoy, compadre. Te has exiliado al puto culo de la ciudad y no va a venir ahora el tito Lluisín a ponerte de los nervios.

- Gracias... supongo.

- Bueno, nano... ¿Vas a decirme ya de una puta vez lo que hacemos aquí?

- Si ya lo sabes.

- ¡Claro que lo sé, no te jode! Pero necesito que me lo digas. Y tú necesitas decírselo a alguien.

- Muy bien. Pues estoy aquí porque necesitaba hablar con alguien. Nada más.

- Bueno, ya es algo. Has venido aquí para hablar con alguien. ¿Ves como no era tan difícil? Ahora... ¿Por qué?

- ¿Por qué?

- Sí, por qué. ¿Por qué has venido? ¿Por qué aquí? ¿Por qué conmigo?

- Pues no sé... contigo... pues porque eres yo, primo. Eres parte de mí, la parte que yo querría ser, y esperaba que tú tuvieras la respuesta.

- ¿Sabes lo que significaría si yo tuviera la respuesta?

- Sí. Que yo también la sabía, y que no había necesidad de hablar. O sí. No está de más hablar con uno mismo de vez en cuando.

- Está bien. Pégale un trago a la litrona, que no la has tocado.

- Vale. [...] Argh, está caliente.

- Lo imaginaba. Casi que mejor, así te sube antes y te sueltas... En fin, sigamos. ¿Por qué aquí, bajo un puente de mierda, en una playa de mierda, y de cara al mar?

- No sé. Es el mejor sitio que se me ocurrió. Además, tiene un puntito romántico, ¿No?... Cae la tarde, sopla el viento en la arena desierta, el derramarse de las olas se escucha aún sobre la canció que llevo en los auriculares... y tú y yo, es decir, yo, bajo un puente, esperando que caiga la noche, y escribiendo nuestro (mi) diálogo con un boli "Bic" y una libreta en blanco recién compradas.

- Y con la litrona, no te olvides de la litrona.

- Cierto, y con una litrona de "San Miguel" caliente y recién destapada.

- Sólo veo un inconveniente.

- ¿Cuál?

- Es demasiado tarde, pronto anochecerá. ¿Qué vas a hacer entonces? Porque lo que es escribir...

- No lo sé. Quizá vuelva a casa con la cabecita gacha. Quizá no. ¿Tú crees que podré escribir a oscuras?

- No. No lo creo. A menos que puedas ver de noche.

- Pues según lo cerca que se encuentre la farola más cercana.

(Lluisín ríe mientras yo esbozo una mueca melancólica)

- En fin... todavía no me has dicho qué cóño hacemos aquí, compadre, que el viento está soplando y yo empiezo a pillar frío.

- Pues... ¿Qué quieres que te diga? No sé lo que hago aquí. ¿Olvidarme de la bronca que he tenido en casa? Posiblemente.

- Ya veo. ¿Quieres hablar de ello?

- No. Bueno, sí. ¿Tú quien crees que llevaba razón?

- Ella.

- Vamos, no me jodas...

- Yo te digo la verdad, compadre... no tienes razón.

- Ya... bueno... ¿Estás viendo el festín que se están dando las gaviotas?

- Ya ves, y nosotros aquí muertos de hambre.

- Pues no me queda un chavo. Lo último me lo he gastado en el boli, la libreta y la litrona.

- Hablando de litrona. Pégale otro trago que tengo sed.

- Borrachuzo...

- ¡Claaaaaaroooo! Tú la compras, tú la destapas, tú te la bebes y el borracho soy yo... amos, no me jodas...

- Eres de lo que no hay, primo... eres increíble.

- ¡Eh! ¿Eso era una sonrisa? ¿Ha sonreído el nene? ¡Sí! ¡Ha sonreído! ¡Miren todos! ¡Ha sonreído por fin!

(Risas)

- Cabroncete...

- Ya lo sabías cuando me conociste, nena...

(más risas)

- Calla ya, cabrón.

- Oye... ¿Te das cuenta que sólo se oye tu móvil y el sonido de las olas?

- ¿Qué quieres, que lo apague?

- Muchacho... si me das a elegir entre Ska-P o "sonidos de la naturaleza con pescadores voceros", obvio que me quedo con los primeros. Pero... no sé, ¿Te das cuenta de lo jodidamente solos que estamos? Mira, podría ponerme a cantar en pelotas sobre esa piedra y no se enteraría nadie. Puedo cagarme en los muertos de quien yo quiera... ¡Somos libres! ¡Libres!... ¡Liiiiiiibreeeee! ¡Como el sol cuando amanece yo soy liiiiibreeeeee! ¡Como el maaaaar!...

- Ya, ya, ya... deja de cantar, que Nino Bravo se debe estar revolviendo en su tumba.

- Joer, nano, tampoco es para tanto... seguro que voy a Factor X y los fundo a todos.

- Sí, seguro. Tú cantando y Bartolín haciéndote los coros.

- ¡Hostia, nen! ¡No me digas que no sería buena idea! Ya sabes... una idea para el próximo relato...

- Sí, sí... espérate aquí sentado y ahora te lo miro.

(durante unos minutos, el silencio domina la escena)

- Vaya día de playa ha salido. ¿Eh?

- Es que iba a venir un autobús del IMSERSO a bañarse y el sol se ha acojonado.

(Risas)

- Ya veo...

- Venga, nano... Di la verdad, que la sabes. La bronca con tu vieja ha sido lo de menos. Lo que te pasa es que llegan los exámenes y sabes que te la juegas. Y del estrés tienes el pronto en la punta de la lengua y los cojones en la garganta.

- ¿Tu crees?

- Y tanto.

- Sí, puede que tengas razón.

- ¿Y? ¿Ya está? ¿Ni un "Voy a esforzarme más"? ¿O un "No dejaré que de ahora en adelante me afecte tanto"?

- ¿Para qué? Son sólo palabras. Y las palabras...

- Ya sé, se las lleva el viento. Pero, no sé... esperaba algo más, una rabieta, un ramalazo de orgullo... no que pasaras de todo y te quedaras mirando el mar como si nada. En fin... supongo que cada uno se lo toma a su manera.

- Supones bien.

- Entonces... ¿Todo OK?

- Todo OK.

- ¿Nos acabamos la litrona, nos emborrachamos y nos volvemos a casita?

- Enga.

- Enga.

(Risas y fin de la obra. No hay saludos, no hay telón. Por no haber, no hay ni público. Sólo yo. Yo y yo mismo)

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29 may. 2007

La llamaban Libertad

Nació como nacen todas las cosas que en esta vida merecen la pena. Pequeñita y sin hacer ruido. Poco a poco todos fueron oyendo hablar de ella, y los más valientes se atrevieron a llevarla en hombros, a mostrarla, a enseñársela al vecino, y con ella vinieron risas y sonrisas, exclamaciones e interrogantes, e incluso alguna lágrima mal disimulada… Pero todos, absolutamente todos, cuando la miraban a los ojos, estaban seguros de que ella era buena.

Creció, y cada día era más hermosa, más alta, más atractiva. Se convirtió en la mujer más hermosa del mundo. Tan bella era que todos la querían a su lado, para lucirla o para disfrutarla, para encadenarla a su cama o para besarla en la plaza del pueblo. Así empezó una lucha entre todos por hacerse con ella. Lucha que duró lo que nadie quiere que dure una guerra.

La joven, como todos, pasó por malas rachas, épocas oscuras de esas que dan ganas de olvidar, pero que si se olvidan se corre el riesgo de repetirlas. Incluso alguna vez que otra se acercó un cuchillo a las venas con ánimo de olvidar tanto dolor por su culpa. Pero uno de los que luchaban a muerte, dejándose el corazón en cada estocada, peleando con toda su alma por conseguirla, porque era él el que más la quería, el primero que la vio y que se quedó prendado de su belleza, la vio llorar en el balcón y dejó la lucha para acercarse.

Encaramándose a la balconada, él oyó sus palabras, y le entró el miedo por perderla, tan bonita y tan frágil ella. Le susurró al oído que no se fuera, que se quedara con él, que la vida sin ella no tenía sentido, que todo lo que hacía lo hacía por ella y que si ella quería, él dejaba de pelear en ese instante. Sorprendida por tanto cariño y sinceridad, ella aceptó quedarse siempre a su lado.

Él la amaba, y todos los días se lo decía. Ella lo amaba, y todos los días se lo demostraba. Sin embargo, el hombre, de tanto verla, de tanto gozarla, de tanto despertar con ella, acabó olvidándose de lo que le costó conseguirla, y las palabras, que en principio fueron de un amor arrasador, tornáronse frías con el tiempo, perdieron la pasión de la juventud y se acartonaron en los rincones.

Ella no sabía lo que había hecho para que quien tanto la amó, hoy le diera la espalda, así que una noche de invierno, se asomó al balcón y salió volando con alas de hada, prometiendo volver si volvía el amor. El cacique del pueblo, uno de tantos que habían perdido la batalla por ella, la vio salir de la habitación, supo que era su oportunidad y se la llevó por la fuerza. La metió en una oscura mazmorra hasta que aceptara casarse con él.

Por supuesto, ella se negó. Su amor verdadero la había conquistado con sutileza, con dulces palabras, con bellas ideas… nunca a la fuerza. Eso era algo que el cacique nunca comprendería.

Ella lloró toda la noche, mientras la luna se colaba por su habitación y la acunaba para que las lágrimas dejaran de ensuciar su rostro. La luna, Luna Madre y Sabia, le dijo que, en cuanto despertara, su amor la buscaría hasta encontrarla. Rezaron juntas para que despertara pronto.

Él, mientras, seguía durmiendo.


Para Sasha y, por extensión, para toda Venezuela
No han acabado con la Libertad, solamente os la han escondido.
Es cuestión de despertar.

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27 may. 2007

Contra la lluvia... ¡MAREAAAAAAAA!

La tarde empezó como todas, a las 12 en punto de una mañana que tenía prisa en palmarla. Pasó el tiempo, con los relojes muertos de ganas, y a las seis y poco ya estábamos frente a la plaza de toros, "Pero tío, no abren hasta las ocho", "¿Y qué más da?". ¿Y qué más daba? Teníamos nuestras litronas, nuestra amistad y nuestro rock&roll filtrándose entre las baldosas. ¿Que faltaban dos horas? Pues muy bien, gracias. Mañana tienes 24 más por si te parecen pocas.

"Choque de culturas, ¿Qué no?" Señoronas con abrigos de pieles ("Se deben asar de calor las muy zorras") nos miraban por encima del hombro. Jóvenes con camisetas de la Fuga, Extremoduro, Fito, Boikot, Reincidentes, Obrint pas, Saratoga, y sobre todo, cómo no, Marea, invitaban a tragos y caladas de eso que se aliña con tabaco. Los skins pasaban con respeto. Son pocos y cobardes. Nosotros, muchos y rockeros.

Así pasaban las horas, y una vez dentro, la metáfora era un buitre con cabeza de cerdo y un esqueleto trabucaire disparando al cielo. A esperar. El concierto despertó la expectación hasta entre los pajarracos voladores, que trajeron las nubes para poder sentarse. Cabrones.

La primera gota fue a estrellarse en el foco del centro. Que se jodan. Los focos no entienden de rock&roll, igual que la lluvia. "Me suda la polla que llueva o no llueva" cantaba alguien por detrás. Y era verdad nos sudaba la polla que lloviera hasta que saliera el de la voz de cazalla y los versos aceituna. Y salió. En la moto, echando humo, tan gordo como siempre y con la misma voz de todos los días. San Kutxi de los Rockeros, estamos aquí para alabarte, aunque los focos no entiendan de rock&roll. "Dios es facha, es del PP, ¡Mecagüen su puta madre!", palabra de Kutxi. Los focos se iban fundiendo, las nubes lloraban de puro rencor, que ellas preferían ver toros morir sobre la arena antes que contemplar cómo las letras tomaban vida. Kutxi, mientras, cantaba.

Pero aquí llueve, no se cae el cielo, pero sobre las luces no está uno tan seguro. Pues vale, pues oye, pues paramos. Pero como la música se detuvo, Dios, que es facha y del PP y mecagüen su puta madre, se aburrió y quedó dormido. Los toros, bajo su frente trágica y tremenda, pudieron vivir un día más en los toriles. Por fin siguió la letra aunque los focos no entendieran de rock&roll, y se hubieran suicidado... "¡Qué coño!... es un buen día para morir electrocutado".

Y los acordes fueron mal tipeados y se convirtieron en halcones devorando los oídos. "¿Y qué? Hoy nos quedamos sordos. Mejor con esto que con una bomba atómica". Y cada verso tuvo, al salir, que enfrentarse a un campo de tréboles levantados. 5.000 o 6.000 tréboles, no vayas tú a creer, compadre, que hastan de entre las gradas brotaban como setas los muy cabrones.

Y mientras la voz de Kutxi se colaba en las esquinas, algo cambió. El mundo dio la vuelta y de pronto no era él, era yo el que cantaba, al que le enfocaban las luces que quedaban, el que estaba en medio de todos creando rock con la voz cascada. Yo era el que estaba arriba del escenario y, desde abajo, los Marea me jaleaban. En fin... eso es Música, por más que las zorras vestidas de animal lo llamen ruido ¿O no?

Y, como los grandes conciertos, que para algo lo era, se acabó varias veces. Siempre un último fin antes del siguiente. Y a cada final el público pedía más y más y más... ¿Qué os voy a contar? Pues joder, que eso es rock&roll. Y que Kutxi lo sabía y seguía cantando. Que se joda el viento, y Bisbal, y la lluvia, y Dios, que es facha y del PP y que a ver si se muere, y las señoronas vestidas de animales, y las animales disfrazadas de señoronas, y los skins de mierda que nos miraban acojonados... que se joda todo lo que no sea rock, porque a quien no le gusta el rock no quiere a su madre, gloria bendita.

Y al final llegó el final, que fue un grito conjunto, como todo. Fue la primera canción, la que siempre fue la última, la que se creó cuando el verano voló y se dejó el corazón debajo de la cama... en una palabra... Mejor, en un grito: "¡MAREAAAAAAAA!"

Jotha
26 de mayo de 2007
Plaza de toros Valencia
Piojoso Tour '07
¡MAREAAAAAAAA!

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22 may. 2007

Coliseo

El sol brilla en lo alto. Abren la puerta y me obligan a salir. No quiero. No, no quiero. Sé lo que me espera, que o muero yo o muere él. Y yo no sé matar. Tampoco quiero. No quiero matar por placer. Y menos, para placer de otros. Yo quiero volver a casa, pero no me dejan. Lo único que me van a dejar es salir ahí fuera a morir o matar. En las gradas, seguro que la Parca, bajo su manto negro, o quizá metamorfoseada en anciana decrépita, sonríe y afila su guadaña, sabiendo que sólo tiene que esperar unos minutos para llevarse a uno de los dos. Yo o él. Él o yo.

Salgo a la arena, la repentina claridad me ciega, me confunde, no logro ubicarme. Miro a mi alrededor. Lleno. El redondo edificio me rodea, las gradas están llenas, decenas de personas que miran el espectáculo, ávidos de sangre y dolor, ansiosos de una muerte que los solace para toda la semana, una muerte que calme su instinto asesino. Observo con miedo cada sonrisa impaciente, los gritos jaleando no sé si a mí o a mi enemigo. “enemigo” ¿Qué he hecho yo para tener un enemigo? No quiero enemigos. Pero él no piensa lo mismo. Me llama, se burla, me insulta. Sé que me va a atacar.

Me rindo a lo que quieren. Estoy allí para luchar por mi vida y eso hago. Sé que el primer golpe es importante, así que voy hacia él e intento alcanzarle. Pero es muy rápido, me esquiva, se hace a un lado con agilidad y evita mi ataque. Maldición. Lo intento otra vez. Y otra. Y otra. Pero siempre me esquiva. Lo veo sonreír, se burla de mí. Debí saberlo. Es un experto, ha luchado en cientos de batallas iguales que ésta y siempre ha salido victorioso. Sólo él sabrá cuánta sangre ha corrido por sus manos. Miedo. Tengo miedo.

Una y otra vez intento alcanzarlo. Una y otra vez me esquiva y, ahora, añade dolorosos pinchazos a mi espalda, que pronto se moja con mi sangre. “Ahí la tenéis, malnacidos”, digo entre gritos a la multitud que se sienta en las gradas del coliseo, viendo la matanza sin mover un músculo para frenar esta carnicería. Al contrario, animan, quieren más sangre, más muerte, más crueldad.

Me esfuerzo en agotar hasta el último aliento para intentar vencer. Necesito sobrevivir. No quisiera matarlo, pero sé que si no lo mato él me matará. Así que tengo que intentarlo. Es él o yo. Lo miro a los ojos, buscando una muestra de lucidez, de piedad, un resquicio que me haga pensar que es posible que los dos salgamos vivos. Pero no. Sólo veo un brillo psicópata, unos ojos clamando muerte y una sonrisa maquiavélica. Me encuentro cansado. Exhausto. ¿Por qué tiene que pasar todo esto? ¿Qué le he hecho yo a esta gente?

Estoy vencido, cansado, no podré defenderme mucho tiempo. Por eso, cuando le entregan la espada, sé que es mi sentencia de muerte. Entre “olés”, esquiva mis últimas embestidas desesperadas.

Finalmente, cansado del juego, me clava la espada en el lomo y la hunde con firmeza. Me mata. Mi grito último, fuerte y derrotado, resuena en los oídos de la gente sin piedad que nos observa desde las gradas. Sonríen, aplauden, ya veo a la muerte viniendo hacia mí. Dejando mi cuerpo ya más muerto que otra cosa, el torero recibe la ovación del público. El toro ha muerto. El torero vive.

Una vez más, en la lucha del hombre contra la bestia, el hombre se ha convertido en la bestia.



Jonathan Soriano

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15 may. 2007

Valencia

Valencia es una puta que se engalana,
El Monopoly de Zaplana,
El Scalextric del inglés.


Tanta copa y que no se entere Rita,
Que se nos va toda la guita
En las juergas del PP.


Desde Europa denegaron el trasvase
Aún así, pase lo que pase,
Pasa el Ebro por Vinaroz.


Mientras tanto… ¿Terra mítica? ¿Ladrillazo?
¿Qué se cae el metro a pedazos?
Eso es mentira, como el honor.


Valencia City, capital de Ultramemia,
De la Familia, ¡Qué blasfemia,
Que se case un homosexual!


Gloria a la derecha, a dios y a la CONCAPA
Que para eso vino el Papa
A hacernos recapacitar.


Tengo miedo, que empiezan las campañas
Vendrá a apoyar míster España
Perdón, quise decir Rajoy.


Españolito que votas en Valencia
(Si aún te queda algo de paciencia)
Te guarde dios.

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14 may. 2007

Hay veces... (Paranoia nº 2)

Hay veces… veces en que cada paso suena a golpe de batería, y las buenas canciones son sólo lo que son: canciones. Pero otras veces, cada brizna de aire que azota la cara, sea con fuerza o sin ella, trae la melancolía de un concierto de armónica, y las buenas canciones son todo lo que son: buenas canciones.

Llega el momento en que apagas la música porque cada verso te recuerda algo que no quieres recordar, y al silencio, que se ve libre y poderoso, le crecen cuernos y un tridente que apunta directo a unas venas borrachas de sangre helada y sonríe. Y es entonces cuando el silencio se disfraza de Chicago y de Nueva Orleáns y entona un blues que se apodera hasta del último rincón. Para ese momento, las luces ya se han apagado y la ciudad se ha quedado a oscuras y vacía. Por en medio de la avenida, un viejo y solitario músico de Jazz toca su saxofón, amargo saxofón de notas tristes, en un canto que la luna no entiende. Pero yo, en mi casa, en mi cama, en la sombra más negra que he podido encontrar para esconderme, entiendo y lloro.

Lloro y entiendo cada canción.

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9 may. 2007

Ramas desnudas

Ruinas de plata, aceras de diseño,
niños disputándole el pan a las palomas,
carne de asfalto traicionada por los sueños
que nunca han llevado sus caminos hasta Roma.


Ramas desnudas, de otoño-primavera,
piden un gramito de locura bajo los puentes,
peces con hambruna escapa'os de las peceras
ladran en la noche enseñándose los dientes.


Ganas de hundirse, de mojarse en las fuentes
que escupen agua turbia, rosiclera que me miente.
Sangre que no es sangre, ¡Luna no eres luna!
Yo como iba con hambre me he comido las ayunas.

Llamas lamiendo las caras del olvido,
polvos de neón iluminando los olfatos,
hundidos en el barro, a pesar que no ha llovido,
ya no hay dios que pueda salvarse los zapatos.


Gatos que ladran, perros que maúllan,
niñas que blasfeman sollozando a las estrellas,
mil cunas vacías de los cuerpos que no arrullan
guardan bajo mantas mil mensajes en botella.

Púas que rozan las venas del descaro,
techos que desnudan el color del firmamento,
hoy el sol se muere, le han metido un disparo

que no moleste ni a la luna ni al viento.


Ganas de hundirse, de mojarse en las fuentes,
que escupen agua turbia, rosiclera que me miente.
Sangre que no es sangre, ¡Luna no eres luna!
Yo como iba borracho me he comido las ayunas.

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4 may. 2007

Jugar con fuego (Paranoia nº1)

Jugar con fuego y quemarse, hacer malabares con brasas ardiendo y amanecer con quemaduras en las manos, llegar muy lejos caminando muy poco… Pero pasa que me gusta caminar y nunca había ido demasiado lejos. Algo va mal.

Hay fronteras que no hay que cruzar jamás y otras que hay que pisotear con despreocupación. El otro día llegué al fin de mi mundo y me quedé de este lado. Algo va mal.

Algo va mal que estoy empezando a dejar de pensar las cosas y cada vez me siento más niñato y menos niño. Crezco decreciendo, adelanto marcha atrás, nado a favor de la corriente. Algo va mal…

Un cenicero en forma de calavera, rellenado de colonia a la que le he metido fuego. El aroma a gasolina llena mi habitación. Ayer hice arder una palabra y tengo que repasar el diccionario para saber cuál fue. Voy por “res” y no la he encontrado todavía. He intentado que el azar me ayude a hallarla pero sólo he encontrado un dadá que me habla de elefantes blancos, barcos volando hacia el olvido y árboles tristes. Algo va mal.

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2 may. 2007

Encuentro

Once lunas anémicas de besos
van perlando en tu vientre poesía.
Allí fuera la noche muerde el cielo,
aquí dentro las sombras son mentira.


En tus labios se enreda el firmamento,
mueren dioses en tu alma todavía,
la ribera sagrada de este encuentro,
se resbala en el filo de la herida.


Once soles persiguen a mis dedos,
alaridos de luz que traen el día.
Allí fuera se mueren los inviernos,
aquí dentro, el frío se arrodilla.


Arcoíris florecen en tu cuerpo.
Terremoto. Cruel geografía,
ciencia mágica, íntimo deseo,
del amor, del calor y de la vida.


Y sin versos, ni fotos, ni palabras
sólo quedan tu cuerpo junto al mío
como juncos doblándose en el agua
enemigos de todo lo aprendido.

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30 abr. 2007

¡Por fin nació Sofía!

Ya nació la princesa de la princesa,
Leonor por fin tiene una hermanita,
con el salario convenido de su alteza,
y el nombre prestado de la abuelita.

Y ahora toca el telebodrio de la mañana,
“Peñainfiel” con sus gafas en la mano,
Y “Holas”, “diezmis”, “lecturas” y “semanas”,
hostigando al Borbón republicano.


Ya son ocho los nietos de los reyes,
ya son ocho recibos de guardería,
ya son ocho huequecitos junto al jefe,
tanto niño no cabrá en la fotografía.

A este paso, cuando llegue Nochebuena
y el abuelo, en el trono de Orce
con orgullo amenice nuestra cena,
en vez de foto tendrá que poner un póster.


Mientras tanto, mueren Rostropóvich, Yeltsin,
y el Islam pega voces en Turquía,
en Irak sigue el sueño del imbécil…
¿Qué más da? ¡Por fin nació Sofía!

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25 abr. 2007

Nayara

Un arcoíris se gesta
En la luna de tu vientre,
un arcoíris que lleva
piernecitas impacientes.

De tu lecho de agua y vida
fuego, rosas, luna y meses,
con su corte de sonrisas
un ángel sin alas viene

a llenar noches y días
de desvelos y placeres,
a llenar horas vacías
del delirio de quererse.

***

Un arcoíris se abraza
a la vida que la envuelve,
un arcoíris que empapa
mis ojitos de aguanieve.

No habrá nanas de cebolla,
sí de fresa y blanca leche,
para pintar en su boca
mil sonrisas mientras duerme.

Arropada por las horas,
y los sueños que promete,
vendrá cuando el sol se ponga,
luna llena de tu vientre.


Para Nayara y Almudena.

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