28 ago. 2007

A la muerte de Antonio Puerta

Menudas entradas más feas

hace, a veces, la vida

saltándose toda regla

cuando el árbitro no mira.

Voces de corte siniestra,

los chuqueles repetían

desde noches portuguesas

por toda Andalucía.

Bajo la luna lunera,

goles pedía Sevilla,

la Muerte arriaba las velas

pero nadie lo sabía.

La zurda de oro y de perlas

que la banda recorría

al ver la muerte de cerca,

acariciando sus mejillas,

se encontró, pues, con las fuerzas

justas para combatirla.

Pa’ no morderse la lengua

silenció la algarabía

acallando las trompetas,

los timbales y ocarinas.

Las gradas quedaron negras,

Y su mirada, perdida,

cuando al ruido de sirenas

supieron que ya se iba.

Luchó con todas sus fuerzas

pa’ no verse a la deriva

pero la muerte está muerta

y la vida le era esquiva.

Su último chut desde fuera

No encontró la portería.

Voces de corte siniestra,

los chuqueles repetían

desde noches portuguesas

por toda Andalucía.

Bajo la luna en tinieblas

vida pedía Sevilla,

la Muerte estaba despierta

pero nadie lo sabía.

Maldito penalti, Puerta,

del corazón que latía,

menudas entradas más feas

hace, a veces, la vida.

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A la muerte de Don Francisco Umbral

Si hubiéramos sabido que la muerte era eso,
si hubiéramos jugado pasando menos turnos,
se habría evadido el sabor de cada beso
y ya no brillarían los metales nocturnos.

En el café Gijón queda una silla viuda,
y novelas de mil versos en la esquina de la mesa.
Las putas de Aviñón, que van de luto y no desnudas,
se sueñan que Picasso y don Francisco aún las besan.

Las vírgenes hoy lloran lágrimas de porcelana,
Alma Mahler delinea un Giocondo en Poesía
deshaciendo en trazos rosas la luz de la ventana.
Siglo XX que te has ido, él aún te pertenecía.

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27 ago. 2007

A la muerte del Negro Fontanarrosa

"Cuando alcancé la sabiduría, ella me miró y dijo: "Ya me alcanza cualquiera"."
"La rosa tiene espinas, pero, ¿Tiene pétalos el atún?"

Roberto "El Negro" Fontanarrosa

Qué mala muerte tan cabrona,
Qué perra espina la de la rosa
El tiempo ya no perdona
Siquiera al Negro Fontanarrosa


“Mal, pero acostumbráu”, sostiene Pereyra,
“Hoy se han calláu hasta los loros,
y aúlla a la luna el pobre Mendieta”
lo siento mucho, don Inodoro.


Hoy se entristecen los diccionarios,
Sufren de risa los más graciosos,
Cuentan las lenguas que por Rosario
Hoy llora hasta “Boogie, el aceitoso”


A la muerte del negro Fontanarrosa
vuelan pajaritas papiroflexas
sobre los dibujos de tantas cosas
a través de su mirada tan biconvexa.


Ay, corazón de tango y de rumba,
Ay, que te salía por la camisa,
Disculparás, negro, si sobre tu tumba,
Se me escapara media sonrisa.

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26 ago. 2007

Agosto

Agosto es la puñalada traicionera

que me asesta por la espalda el calendario,

son las lágrimas que escuecen en la acera,

es el réquiem que pregona el campanario.


En agosto, mi penúltima quimera

avejenta con mi sueño el diccionario

y me empuja a la estéril carretera

donde brotan crisantemos sanguinarios.


Es agosto, y el verano se acobarda,

olvidándose la luz de su tarea

y librando al invierno, que se guarda


entre el alba y la luna que clarea

despintando nuestros nombres de la barda

que le inventa una frontera a la marea.

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22 ago. 2007

Indigno (Paranoia nº4)

Soy indigno. Indigno para tener un empleo que me llene, indigno para cobrar un sueldo decente. Indigno de un hombro amigo donde poder derrumbarme. Mi indignidad es tal, que soy indigno hasta de tener pasta para sacarme el carnet de conducir. Pero es lo que tiene nacer en el barrio de los indignos, en una familia indigna de poder llegar a fin de mes.

Indigno. Indigno de alcanzar una franquicia usurera cobrando poco más de 3 euros la hora. Indigno de responderle mi rabia al dignísimo hijoputa que me rompió la solicitud en la cara. Indigno de todo lo que no sea bajar la cabeza y pedir perdón. Perdón. Perdón por cobrar veinte veces menos que usted, perdón por ser tan indigno de su dignidad, perdón porque esta puta tarjeta no esté a la altura de sus expectativas. Perdón por haberle indignado. Ya sabe usted, soy tan indigno...

Soy también indigno de callarme como una puta. Sí, es más digno ser sincero y que, en agradecimiento, te echen a la puta calle.

Y encima, el trabajo dignifica. De puta madre. Ahora, si cabe, soy más indigno aún.

De puta madre.

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21 ago. 2007

Esdrujulario

Qué trágico, mi mundo fantástico,
de místicos héroes alquímicos,
exhala su último hálito.
Atónito. Hoy ganan los pírricos.

Sin páginas, mi éxito es mínimo,
tan rápido y soy sólo el penúltimo,
inspírame a hacer algo mítico,
también yo siempre creí que era único.

Son célebres mis múltiples críticos,
quejándose con vómitos tóxicos
del sánscrito poético clásico.

Escúchame, soy críptico y tímido,
su pánico es mi ánimo eufórico,
sus lágrimas, mi mágico cántico.

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14 ago. 2007

Teleinfarto

Hijas de toreros, misses sin estrella,

Nietos de marqueses que le dan a la botella,

La perra de un cantante que se ha puesto de parto.


Lluvia de micrófonos, flashes y entrevistas

Se ha roto la uña la prima de un artista

Mientras pajeaba a su novio en su cuarto


Barraca de feria de Mariñas y Karmeles

Qué ganas de darle cuatro tiros a la tele

Es que hay que joderse ¿Es o no es para estar harto?


Que les den a todos, reiré de alegría,

Cuando a una de las dos Españas llegue el día

Que al puto telecorazón le dé un buen teleinfarto.

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8 ago. 2007

Me acuerdo de ti

(versos con más sentimiento que calidad)

Cuando la noche me desnuda,
y el olvido me tiñe de gris,
cuando entre una duda y otra duda,
mi piel calla, cada vez más muda...
Me acuerdo de ti.

Cuando me apuñalan las cortinas
y el sol desmantela el ser feliz,
me abren las puertas las cantinas,
solo, borracho de nicotina...
me acuerdo de ti.

Cuando en el borde de mi copa
no hay tinta con la que escribir,
sueño que te quito la ropa
y entre Alejandrito y los Estopa,
me acuerdo de ti.

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2 ago. 2007

Recuerdos

Nepotismo de la ruina,
Cardenales de la usura,
Amarillo nicotina
que empañaba mis lecturas.

los juguetes desterrados,
y la lluvia, los minutos,
funeral de mis pecados
donde nadie guardó luto.

la censura de los cuentos,
la conquista de la aurora,
el rugir de sentimientos,
que me entraban a deshora.

Aquel chándal azulado
del bolsillo izquierdo roto,
años que dejé olvidados
en la esquina de una foto.

la inocencia de la boca,
los dragones con seis patas
los alpino, los carioca,
lunera luna de plata.

El contorno de una teta,
el adiós de la ignorancia,
regalices de peseta
con azúcar de la infancia.

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