18 jun. 2008

Soneto de huida

Y otra vez a cien ruedas sobre España
tras dejar la mitad del corazón
custodiando el andén de la estación
donde suena un repique de espadaña.

Se anunciaba un adiós de telaraña
que pintaba el cristal de una ilusión
con los versos carmín de mi canción
repitiendo el dolor de mi calaña.

Y entre lágrimas gruesas como un puño
una gota de sangre se escurría
y estallaba en papeles sin valor.

Traicionaba la herencia del terruño
al huir por el filo de la vía
de una vida tranquila y sin color.

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