10 may. 2010

Morituri

De nuevo me encontró la nochemala
pintando mis poemas negro luto,
perdí yo veintiún gramos, peso bruto,
con el sonido infame de una bala.

Y tras vencer las sombras de la sala
se hundió en un sueño azul mi cuerpo enjuto,
y estuve siete horas y un minuto
colgando cisnes muertos por un ala.

Cubrió mi cuerpo una amplia telaraña
tapando incluso el miedo tan rastrero
del dedo que temblaba en el gatillo.

La Parca afiló dientes y guadaña,
y mi alma se escondió en el agujero
del vil metal ardiendo de un casquillo.

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6 may. 2010

Escribo triste

Escribo triste.
Aunque tenga una sonrisa entre mis labios,
Escribo triste.
Aunque chafe arcoiris y la luna me guiñe un ojo,
Escribo triste.

Oscuridad simiente,
flor de papel...

Me gusta lo que escribo.
No es perfecto,
no tiene por qué serlo.
Es oscuro,
Tal vez tenga por qué serlo.

La luna enhebra noches carmesís,
y los folios en blanco se abrazan a las sombras.
Sueño desvelar la belleza de la oscuridad
que hay bajo las sábanas.

Escribo triste.
He tintado los espejos de negro y azul,
parecen tristes.
Los ángeles resucitan y se hacen cruces. No entienden.
Escribo bonito.
Pero triste.

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4 may. 2010

Agotado

Gota y media para hundirme,
El sol se esconde,
me quedo solo,
y ni las sombras más oscuras
se tumban palmarriba.

Truena una voz estereofónica,
de horizonte a horizonte,
y nadie sabe si fue un dios,
un hombre o un diablo.
Tal vez los tres.
Tal vez nadie.
Tal vez yo.

Una gota para hundirme.
El cielo se deshace en perlas blancas
que buscan mis labios sin acertar,
aros salvajes de agua estancada
buscan mi pecho sin acertar.

Las olas tiemblan, rugen y se agitan,
todavía no me ahogo.
Mientras haya sol habrá deseo.
Mientras haya vida habrá hambre.
Mientras haya agua habrá miedo.

Media gota para hundirme,
el sol se escondió,
quedé solo.
Nadie me abraza mientras caigo.
¿Dónde estás?

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2 may. 2010

En picado

Espadas fantasmales se clavan en mi pecho,
llevadas por manos que huelen a alquitrán
y profanan cementerios de arlequines.

Camino por mi senda desastrada.
Mil tréboles negros retroceden.

Anoche el mundo era un desierto,
la luna, una mentira.

Lucha sin piedad,
Dios contra humano,
sin salida.
¿Quién gana?
Nadie.

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1 may. 2010

Ciudadario

Valencia es un putón que se engalana
ansiosa del poder tan madrileño,
en Ámsterdam perdí mi último sueño,
soñé una Nueva York americana.

Mis musas fuman puros por La Habana,
rimando por Granada con empeño,
En México me siento tan pequeño,
prefiero Buenos Aires, que me gana.

París tiene una luz por cada afrenta,
si Praga es un diamante en mi corona,
Lisboa, el libro abierto entre la selva.

Atenas llama, Las Vegas me tienta,
si me perdéis el rastro en Barcelona,
buscadme en Casablanca, aunque no vuelva.

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Un aviso en la puerta

El mensajero me dejó un aviso en la puerta.
Ayer por la tarde,
a las cuatro y cuarto de la tarde,
la luna me mandó un ramo de rosas
y mi casa la habitaban sombras.

Yo estaba dando vueltas a un reloj.
desdiciendo al viento y a las hojas
de los últimos árboles frutales,
mordiendo el color rojo de los trenes...

La luna dejó dos luces en mi balcón,
ayer por la noche,
a las cuatro y cuarto de la noche,
una estrella se apagó
mientras yo tiritaba en la ventana.

Nace el día, rompo espejos y sigo muerto.
Suena el timbre y no consigo levantarme.
Doce rosas se marchitan en Correos.

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