25 oct. 2010

Tu cuerpo (Y lo que lo rodea)

Tu cuerpo

Tus piernas son de luna y carretera,
tu sexo es más que un túnel sin salida,
que salva la negrura de mi vida
con noches que se van a la carrera.

Tus dedos son estacas de madera
que hieren pero curan cada herida,
Tu vientre es un desierto en acogida,
tu pelo, mi feral enredadera.

Tos ojos son mentiras de la noche,
tus pechos, una almohada incandescente
que late despertando mis mañanas.

Tus labios son dos puertas al derroche
de besos de un adiós fugaz y ardiente,
tu cuerpo es la quimera de mis ganas.


Lo que lo rodea

Tus roces son infiernos sin condena,
tus besos son un cielo sobre el cielo,
tu aliento es un remedio contra el hielo,
tu aroma es de azahar y de azucena,

tu calma son orgasmos en cadena,
la luz de tu sonrisa, un sol en vuelo,
tus lágrimas son como un riachuelo
que baja hasta los márgenes del Sena.

Tu "luego" es un "jamás", tu voz mi voto,
tu "siempre", un "ojalá" con condiciones,
Tu Cuba es una calle de Valencia.

Tu imagen reflejada es una foto
de dama de revista de pasiones,
y lo que te rodea es mi existencia.

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24 oct. 2010

Voy a huir al horizonte

Perdona si me marcho al horizonte,
desde lejos, tal vez, no me duelan las heridas
y tu nombre suene limpio como el viento,
plácido de la desnudez de tanto ruido.

Voy a huir al horizonte,
donde todo sea fresco,
para tener una nueva oportunidad
de estrellarme contra tus labios.
Verás que no es tan difícil
empezar de nuevo como dos desconocidos.

Y sobre la playa, donde cabalgaron los caballos,
dibujaré otra vez tu silueta en la arena,
húmeda de mares que restallan,
para que el horizonte no me sea tan frío
ni tan inválido.

No lamento nada de lo que queda tras mis huellas,
si de verdad tengo hueco entre tus pechos
ven a buscarme al horizonte.
También allí hay caballos
que cabalgan hacia el horizonte.

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22 oct. 2010

La espuma en un vaso de "Mirinda"

La espuma en un vaso de Mirinda,
aquellos tres sonetos que perdí,
el que te canta "Mira que eres linda"
a la luz desvelada de un candil.

Mis garapullos de hombre de las cavernas
tus miradas de mujer fatal,
mi religión en el cruce de tus piernas,
mi cadáver limpiado con Zotal.

Mis heridas de la guerra de los mundos,
tus historias de barrios de favelas,
el récord que logré por dos segundos
quitándote el sostén manco y a ciegas.

La Mónica que achicaba tus virtudes,
el Pablo, diez centímetros más que yo,
la grandeza de tus labios (no lo dudes)
que jamás tuvo sitio en mi canción.

Nuestra tarta de bodas con su guinda,
las braguitas de satén que no te visten,
la espuma en un vaso de Mirinda,
y tantas otras cosas que no existen.

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Ripios sabinescos de actualidad

A pesar del humor amarillo,
al dragón que se afila el colmillo
le indigesta el Nobel de la Paz.
A pesar de las huestes de Mao,
en Pekín, en Shanghai y en Macao
brotan voces por la libertad.
Dicen: "Quizás".

A pesar de la mala marea,
a pesar de la historia, en Corea,
no se avanza sin retroceder.
Kim Jong-Uno, tirano del Norte,
heredero de la inmensa corte
de rebeldes cadáveres que
Dicen lo que es.

A pesar que el gitano rumano
le hace un feo gesto de mano
a Napoleón Sarkozy.
A Vlad Tepes le despierta un gallo
que trabaja desde aquel Mayo,
y Hitler pregunta: "¿Arde París?"
Dicen que sí.

A pesar de que el vino es de quina,
los ladrones van a "la oficina"
a robar un réquiem de corazón.
A pesar del teatro en la sangre,
se nos muere Manuel Aleixandre
y hay fantasmas en el Café Gijón.
Dicen que no.

A pesar de Malaya y Laporta,
a pesar de Don Fabra, no importa,
nadie clava otro Cristo en la cruz.
No es más rico el que menos precisa
si no el que más atraca la Visa
del soborno, el erario o el club.
Di tururú.

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13 oct. 2010

Febril

Cuarenta grados Celsius por bombín,
durmiendo una vez más con la más fea,
en cama de la misma Dulcinea
que anoche me llenaba de carmín.

Respiro densos mares de alperchín
hundiéndome en sudor, y la marea,
me lleva lejos para que no vea
que el mundo va acercándose a su fin.

En fuego ardo, maldito Prometeo,
y se derriten con cada estocada
mis ojos que me dan perro por liebre,

que ven pero sin ver lo que yo veo,
mi carne de cañón incinerada
por lágrimas hervidas por la fiebre.

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5 oct. 2010

Vanishing me

Dentelladas que saben a sal
sobre un cielo asmático e insalubre
van clavándose en mi carne débil.

Hierve mi sudor borracho de sol.

Sin la luna, me quedo en nada,
desaparezco a bocados entre calles que brillan
pero que no dan calor;
Ya vendrá la noche a salvarme de mí mismo,
cuando el mundo grite y tiemble
sobre las ruinas de lo que soñó.

Mientras se acerca la hora de la nada
cada vez soy menos yo,
impregnado,
sin futuro,
de demasiados rasgos que no reconozco.

Mándame una carta al ayer,
tal vez pueda responderte como solía,
pero ahora sólo cuento los minutos
que se llevan mis pedazos.

El día me convierte en otro hombre,
y ya estoy demasiado harto
de tener que resistirme.

¿Cuánto queda para la noche?

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