17 mar. 2015

A dentelladas

Que ahí se pudran las musas viejas
que le cantaban al literato,
porque esta noche rompo las rejas
de un arrebato.
Que se me escondan entre las hojas
los garabatos de negra tinta,
porque ya tengo las manos rojas
y la rabia encinta.

Y si la luna que me desvive
viene a por besos, se va desnuda,
porque esta noche, el que suscribe,
firma y saluda.
Pues que la noche sangre de acordes
y que se acuerde de mi sangría,
si es que amanezco sobre los bordes
de aquella vía.

Que no me busquen después de aquello,
que no me encuentren antes de nada,
si hoy miro atrás me rompo el cuello
y el de mi hada.
Que no me hablen de la manada,
que no me digan: "los de tu quinta...",
que tengo el alma rota y pelada
de ser distinta.

A mis palabras más evidentes
se le han girado los cromosomas,
hoy a mis letras les salen dientes
entre las comas.
Hasta los unos se vuelven onces,
entre mis rimas desamparadas
si hoy muerdo el polvo, que sea entonces
a dentelladas.

Vengo afilando la dentadura
mascando furia de tanto en cuanto,
para acabar con esta locura
de desencanto.
Me sobran dientes para morderte,
me sobran ganas, me falta calma,
y si esta noche viene la Muerte,
le muerdo el alma.

Que no me busquen después de aquello,
que no me encuentren antes de nada,
si tú me buscas, te muerdo el cuello
a mano alzada.
Que no soy parte de la manada,
que no me digan: "los de tu quinta...",
que tengo el alma desordenada
por ser distinta.

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