28 jun. 2017

A la hora de la siesta

Dedicado a mis "compis" D2D de Cruz Roja
y, por extensión, al resto de todos aquellos
que hemos trabajado en 'fundraising'.

A la hora de la siesta,
cuando los vencejos hablan
y las calles paren fuego.

A la hora de la siesta,
dos y media de la siesta,
se estremecen las caricias
y una lágrima de niño
cae desnuda sobre un vaso
mitad de leche y mitad de agua.

Gira el mundo como siempre
y asaetan los relojes
la noción de la importancia.

Todo eso ocurre
a la hora de la siesta,
tres en punto de la siesta.

Cuando agitan los grilletes
unas manos inhumanas
que huelen a violencia, alcohol y muerte.

A la hora de la siesta,
tres y media de la siesta,
los ancianos hablan solos
y un cadáver descuidado
arriba a las playas de la desmemoria.

Los presos del infierno,
de todos los infiernos conocidos,
agitan desesperadamente
una mano que es piel y hueso
a la hora de la siesta,
cuatro en punto de la siesta.

Tiembla la tierra,
arden los montes,
truenan las balas,
suenan los timbres...
a la hora de la siesta.

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16 jun. 2017

Ruido (para Mia)

Una lágrima encarnada
bajo aquella luna triste
cae, ahora que te fuiste,
En la tarde desalmada.
Bajo el yugo de la espada
del Destino Envilecido
se acalló el dulce maullido
que acunaba mi conciencia
y ahora solo queda ausencia
y silencio entre este ruido.

Ruido de otro verso escrito,
ruido de hojas en el viento,
ruido desde aquel momento
que cazaste el infinito.
El dolor que ya no evito
hasta ayer me tuvo cuerdo;
otro mundo en el que pierdo,
otra nada que retumba.
En mi vida está tu tumba,
y en mi mente, tu recuerdo.



Hasta siempre, Mia.

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20 mar. 2017

Distancia

Se enquista en mi palabra el trampantojo
de hacer rimar tu rosa con mi cana,
y guardo el verso para que mañana
lo leas o lo olvides a tu antojo.

Te quiero y lo confieso sin sonrojo,
tejiéndote el soneto que se hilvana
trenzado a los acordes de una nana
que acune así a la niña de mi ojo.

Me arropo con tu sueño y con mi frío
las noches que me acuesto en el baldío
que aleja mis memorias de tu infancia.

Despierto y sobrevivo porque espero
vencer y deshacer el aguacero
que cae sobre el papel de esta distancia.

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20 feb. 2017

Me gusta

Me gusta que mis manos se junten en tu vientre,
que exploren mansamente la herida de la vida,
Y,
quizás,
que arranquen un estremecimiento involuntario,
Un seísmo diminuto
de tierra tibia y afrutada.

Me gusta que mis labios se duerman en tu pelo,
Hundirme en esa selva de sueños presurosos,
Y oír el eco falso de mi palabra favorita.

Me gusta vestirme de tu sombra
Cuando cae la madrugada,
Cubrirte como un manto de roca y terciopelo,
Robarte los instantes más tuyos e inocentes,
Y amanecer a cada rato olvidándome del alba.

Me gusta darte aliento,
Compartir cada latido,
Besarte mientras duermes
Y que tú, que aún no lo sabes,
Sonrías en tus sueños.

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18 feb. 2017

Oirás

(segunda parte de una trilogía escrita hace algún tiempo pero inacabada todavía
A ver si publicando en abierto me obligo a terminarla)

Oirás poemas
de Bécquer y de Buesa
que hablen de ti
bajo ese cielo insólito y salvaje
que nos quedaba lejos.
Pero en la página más escondida,
en el libro inerme de tus memorias
tendrás para siempre escrito el verso
más importante de tu vida
escrito con la firma temblorosa de mi mano.

Oirás latidos
que embriaguen tus mañanas
al despertar,
pero este corazón que tanto ha perdido
ya no tocará los mismos coros
de tus pechos desnudados,
de tu vientre estremecido
por todas las octavas suaves
de un gemido acompasado.

Oirás palabras
vestidas de un amor
pluscuamperfecto.
Aún no sabes que cuando te olvides las mías,
con tu sexo desbordándose de luces,
olvidarás las más sinceras,
y en el ingrávido instante del después,
cuando entiendas que el momento no es el mismo
no hallarás el motivo por el que huyen las mariposas
sin volver la vista.

Oirás que dicen
que aún no te he olvidado
y no te mienten.
pero he aprendido a despedirme
sin tener que pensar un 'hasta pronto',
y a saber que soy más libre sin tus labios.

Oirás mi voz convertida ya en un susurro
diciendo adiós,
oirás mi adiós, y luego de eso
solo silencio.

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4 ene. 2017

El pasillo

Camino entre las sombras del pasillo
dañado por cada ojo que me mira,
al fondo aguarda, tétrica, mi pira,
danzando con su vil y mortal brillo.

Se escucha, tras de mí, que cae un anillo,
mi orgullo, vuelto daga, no se gira,
las voces del pasado son mentira
silencio por doquier por más que chillo.

Los cuadros, al mirar, me dan de lado:
El bardo, el escritor, el sonetista...
no hay uno que no quiera verme lejos.

Hundido en el pasar de mi pasado,
herido en el reloj que se me enquista,
recorro el corredor de los espejos.

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