27 may. 2012

Rey

Si mi alma, que es cruel, no me traiciona,
Y el mundo del que huyo a la carrera
No sabe que me escondo en mi trinchera
Tal vez disfrutaré de mi corona

De rey de mi fortuna peleona,
Monarca de la suerte traicionera,
De déspota sin patria ni bandera
De dueño de un ayer que no perdona.

Si fui solo un esclavo de mi vida,
Hoy mismo me rebelo ante mi espejo
Rompiendo el muro de los calabozos

Y cojo cada rienda y cada brida,
Que pronto olvidaré lo que me dejo,
Atrás solo me quedan los sollozos.

1 comentario:

Stewart dijo...

Tal vez el cruel destino se amotine
y lastre al fin tu vuelo hacia otra vida,
tal vez olvides lo que no se olvida
y un vil recuerdo oscuro te asesine.

Es posible que acabes desterrado,
o más aún, montando en guillotina,
y derramando alcohol y nicotina
mordido por los perros del pasado.

Quizá tu reino sea de otro mundo,
no eres ni el primero ni el segundo
que sufre con las tablas de esta ley.

Quizás hayas perdido la batalla,
pero si no has perdido las agallas,
no temas porque sigues siendo un rey.