28 ago 2008

Tal vez volar

Se trata de abrir dos alas como cuchillos
para rajar las nubes y meter distancia
entre yo y una rutina
disfrazada de peatón.

Cortar el cielo y ser un dios como una casa
en la casa de los dioses,
un Olimpo miserable de demiurgos olvidados
que mendigan un pedazo
de nuestra irreverente compasión.

Se trata de dormirse camino a la luna,
y despertar entre tres soles ambarinos
uno entre olas,
otro desnudo,
y un tercero abandonado
a la luna de un cristal.

Se trata de vencer las prohibiciones,
de enterrar la ciencia antigua
a la sombra de un manzano
y ser un cierzo aventurero
que se rompe a medio camino de un sur salvaje.

Se trata de ser libre,
saltar por encima de la aurora
y tal vez volar.


16 ago 2008

No son focos o sol, son sólo fósforos

Por lo pronto, compongo con honor
los monólogos por todos los foros,
corroboro, no clono como loros,
yo los obro con polvo y con dolor.

No sollozo, como otros, por folclor,
por dos votos robots con tontos coros,
no provoco ojos rojos con dos lloros,
los controlo, los gozo con color.

Los forofos son bobos, son monótonos,
sólo ronco, son como cloroformo,
no soporto los bobos con condón.

No propongo los tomos como horóscopos
no los compro, yo los monto o los formo,
sólo yo solo. Yo solo con ron.

15 ago 2008

Me muero de sed

 

 

Amanece y las olas
Se han cansado de mí
Despierto confuso
¿Qué coño hago aquí?

un mordisco en el cuello,
no recuerdo quien fue,
aún me queda en los dedos
el verso de una mujer,

y tengo los labios
perladitos de arena
juraría que anoche
besé una sirena.

Quizá fueras tú...
No puedo pensar...
Me quema la luz...

Me muero de sed...
me quema la luz...
y yo ya no sé
si estoy de resaca
o me he vuelto un vampiro
¿Donde está mi ataúd?

De tanto beber...
Dejé de olvidar...
Volví solo a casa
y la luna me dijo
"Te invito a soñar"


¿Dónde he dejado tus besos?
¿Dónde estaba mi hogar?
No sé dónde me encuentro,
éste no es mi portal.

Me emborracha la noche,
me mata el despertar,
los perros en los balcones
me escuchaban aullar.

Y ladramos a coro,
y se incendió la ciudad,
de un caer de luceros
y de estrellas de mar,

que me vieron bebiendo
vodka y ron con la luna.
Si no estaba borracho,
tú no estabas desnuda.

Soy un duende del parque
¿Quien me trajo a la orilla?
¿Dónde está esa sirena
que se me postró de rodillas?

Ya no sé qué pasó...
¿Qué hago a orillas del mar?...
¿Quién escribió esta canción?...

Me muero de sed...
me quema la luz...
y yo ya no sé
si estoy de resaca
o me he vuelto un vampiro
¿Donde está mi ataúd?

De tanto beber...
Dejé de olvidar...
Volví solo a casa
y la luna me dijo
"Te invito a soñar"


Tal vez estaba borracho,
tal vez soñaba contigo,
pero tienes el pelo mojado,
y a mí me sobra colmillo.

y tengo los labios
perladitos de arena
juraría que anoche
besé una sirena.

Quizá fueras tú...
No puedo pensar...
Me quema la luz...

Me muero de sed...
me quema la luz...
y yo ya no sé
si estoy de resaca
o me he vuelto un vampiro
¿Donde está mi ataúd?

De tanto beber...
Dejé de olvidar...
Volví solo a casa
y la luna me dijo
"Te invito a soñar"

14 ago 2008

Un, dos, tres, cuatro, hamza

El sol brilla con tal fuerza en la parte izquierda del rostro, que obliga a entrecerrar el ojo, acobardado de los rayos del astro rey. Los pasos se suceden. Paso, paso, bote de pelota. Un crío corre calle arriba y un adulto le sigue, sonriendo. “Vamos allá”, una calle, otra calle, “calle Pintor Tusset”, “¿Sabes? Cuando jugaba al futbito en el colegio, al pasar por esta calle, me agachaba a tocar el asfalto para que me diera suerte”. El niño se agacha y toca el asfalto, y el joven adulto está tentado de hacer lo mismo.

Dos cuerpos pasan las puertas jalonadas de setos. Sigue el camino de baldosas amarillas, Dorothy, que te espera el mago de Oz. Y el mago de Oz es un crack con la camiseta de Zidane. “¿Qué tal, Jacky?”, “¿Hay partido?”. “¿Juega tu sobrino? ¡Kaká!”, “¡Aarón, ven aquí, que juegas conmigo!”, “¡Bieeen!”, “¿Cuántos somos?”, “¿Hamza-hamza?”. “Hamza-hamza”.

El balón sale del centro del campo. Un pie lo para, pase atrás, recorte, en profundidad, para, atrás, regatea, pasa, chut, fuera, “Ay… mamaverga… ¿Cómo fallas eso?”. “¡Aquí, aquí!”, “¡Cambia toda, Jacky!”. Jacky desobedece, porque el niño se desmarca y busca la banda en silencio. El balón sale raso, fuerte y en diagonal hacia él. La detiene, lejos de un defensa que se ha dado cuenta muy tarde. Le entra, pero el pequeño ha visto la jugada, la devuelve al centro y su tío la recibe. “Chufa, chufa”. El balón se estrella en el palo, la jugada parece salvada, pero de la nada aparece el pequeño Kaká, demuestra sangre fría, detiene el esférico, mira al portero y por su mente infantil sólo cruza un pensamiento, que se reduce poco a poco al único espacio donde el portero no va a llegar.

Golpea. El balón se cuela y el crío salta y grita sonriendo. Se abraza con su tío y vuelven corriendo a su campo, un gol no es nada, y ahora el otro equipo tiene que sacar.

Llegan más valientes, el balón salta de un pie a otro pie, tacón, exterior, punta… “¿De cuánto es el equipo?”, “¡Hamza-hamza!”, “Un, dos, tres, cuatro, hamza, ya estamos ¡Hay nuevo equipo! ¡Dos goles!”

Dos goles. El campo se transforma y de la nada surgen gradas atestadas, focos, cámaras de televisión, reporteros, periodistas, palco de honor y comentaristas. Surgen entrenadores que no dicen nada porque el equipo juega como ha de hacerlo, o eso creen ellos. Ya no son Dani y Andrés y Milton y Aarón, son Henry y Güiza y Raúl y Kaká. Y con ellos juegan Gallas, Zidane, Leyva, Zambrotta, Villa, Mutu, Ronaldinho, Eto’o… y Jacky, no olvidemos a Jacky que es el Sergio Ramos del equipo, que nunca marcará como Dani, ni regateará como Make, ni tendrá la clase de Cruz, pero nadie le echa más pelotas.

Pase, regate, más pase, intercepción, recorte, sube la banda, pase al centro, despeje, control, chut desde fuera, balón rozando el palo, “¡Uuuuuyyyy!”. Otra vez. Y más pases, más regates, más carreras, más entradas, más caños, más de todo… torsos desnudos, cubiertos de sudor, pantalones cortos empapados en gloria y cansancio. Gol, gol, gol… “¡Siguiente!”

Un, dos, tres, cuatro, hamza, “¿hamza-hamza, eh?”, ya se puede empezar. “Joder, Eto’o, qué malo que eres…”, “¡Cubrid a Cruz!”, “Cuida’o con Make”…

Y la tarde sigue, y el sol se derrama por el campo de fútbol sala, se cuece el fútbol en cada pie que acaricia la pelota. Gol, gol, gol… “Hamza-hamza”, despeje hacia lo alto, el balón atraviesa el cielo y hiere de muerte a la tarde, que agoniza mientras el balón continúa resbalando por el suelo.

Rugido, tronío, ¿voz de Dios?, No, sólo megafonía. “¿Ya son las ocho y media? Ahora enseguida nos vamos, Aarón.”. “Vayan saliendo, se van a cerrar las puertas del parque”, se va haciendo tarde y los más tempraneros se marchan. Sólo quedan dos equipos, hamza-hamza. El reloj sigue contando, un par de partidos más y ya son las nueve. “Venga, hasta otra”, “¿Bajas mañana?”, “No puedo, me voy de la ciudad.”, “Coño, ¿Dónde?”.

Hora de las despedidas, no me gusta, pero no queda más remedio, Jonathan se lo debe a Jacky, ese personaje que tan bien juega al fútbol y tanto bueno le ha dado a su creador.

“Venga, vámonos, Aarón… ¿Vendrás solo, cuando yo me vaya?”, “Si me deja la yaya…”.
Aún una pregunta queda en mi mente. ¿Cuánto hemos quedado?, ah, claro… Hamza-hamza… ¡Cómo no!

Oh, joder, ¡Cómo os voy a echar de menos!

8 ago 2008

Seres enclenques

el endeble que desee verme ennegrecer... ¡Never!

El que pretende verme en el estrés,
el que se bebe el semen del gerente,
el que deteste ver quererse gente,
el que se cree en el Everest.

Peleles, que les den de tres en tres,
eh, mequetrefe, éste es el presente
en el que vence el que es gente decente,
el referente, el best-seller del mes.

En este set, tendré que ser el Féderer,
desde el retrete, ese ser demente
cree merecer vencerme en este Edén.

El que desee que me frene, déjese,
que este rebelde hereje es, de repente,
el que de vez en vez vence este tren.

3 ago 2008

Batalla

Balas macabras, lanzadas a dar,
matan al alba las almas cansadas,
la Parca arrastra más las carcajadas
para rasgar la garganta a la mar.

Zarpas malvadas arrasan la lar
alzada para las hadas aladas,
clavan las garras a las blancas hadas,
sangra la carta sacada al azar.

Falsas palabras arrancan la máscara,
la maldad llaga la cara tapada,
basta la sal para la ácrata faz.

La daga, calmada, mancha la sábana,
tantas navajas ya clavan la nada.
Bajan las almas, abrazan la paz.

29 jul 2008

Triste Fin de una Historia de Amor y Desamor

Vino primero, pura, vestida de inocencia, y la amé como un niño. Nos fundimos en uno solo y firmé para ella la mitad que más me gustaba de mi alma. Debí haberle pedido lo mismo, pero quizá fuera que sabía en el fondo de mi ser que no me lo iba a dar.

Estaba ciego de no ver, y las noches pasaban con ella y conmigo riendo y buscando poemas en los cubos de basura. Llegué a creerme que todo aquello le divertía tanto como a mí. Pero fui estúpido, o ciego, o las dos cosas, que en el tema que nos ocupa vienen a ser lo mismo.

Escribí para ella los poemas más hermosos y sinceros que jamás mi mano logró firmar, pero nunca los agradeció, creí que su silencio era una muestra más de su humildad... ¡Cuán equivocado estaba! nunca jamás le importé, y yo seguía ciego y queriéndola, estúpido y amándola, loco y deseándola con todas mis fuerzas.

La amé locamente, como siempre he amado. Su belleza era todo lo que necesitaba para sonreír cuando, en las noches más oscuras, me veía atrapado en los callejones estrechos y malolientes de mi vida, creí que en su abrazo me reconfortaba, me amaba, pero sólo quería atarme más y más a su cruel desdén. Y yo la seguía amando, a pesar de todo, aunque no me mostrara cariño ninguno, yo simplemente pensaba que era una mujer difícil. Una mujer difícil que me amaba.

Me costó mucho abrir los ojos, fueron muchos los golpes que me tuve que llevar para aceptarlo. Muchos más de la mitad los recibí en el corazón. Y desperté del largo sueño de la ceguera. Abrí los ojos y descubrí las medias verdades que jamás contaba. No me quería. Jamás lo hizo... Y lloré, lloré como un niño, como el niño que la conoció, como el niño que ya no soy... lloré por ella una última vez.

Un día le dije "Te dejo", y no me contestó, sólo me obsequió con una fugaz mirada, acompañada de una sonrisa cínica, y siguió contemplando el mar que tanto le gustaba. No me creía capaz, y reconozco que yo tampoco me sentía del todo capaz cuando se lo dije.

Acabo de hacer las maletas.

Lo tengo decidido.

La dejo.

A lo mejor algún día vuelvo, pero entonces será ella quien me quiera y yo quien no lo haga. O tal vez sí que lo haga, soy así de estúpido, de ciego, de loco, y para entonces sí, para entonces se firme el idilio perfecto que soñó un niño que la vio pura, vestida de inocencia, y la amó.

De momento, he encontrado quien me da más, mucho más, que ella.

Adiós, le digo.

Adiós, te digo, Valencia.

Tal vez vuelva, no lo sé. Pero necesito tiempo y distancia para amarte de nuevo como cuando era un niño que te vio pura, vestida de inocencia, y te amó.

18 jun 2008

Soneto de huida

Y otra vez a cien ruedas sobre España
tras dejar la mitad del corazón
custodiando el andén de la estación
donde suena un repique de espadaña.

Se anunciaba un adiós de telaraña
que pintaba el cristal de una ilusión
con los versos carmín de mi canción
repitiendo el dolor de mi calaña.

Y entre lágrimas gruesas como un puño
una gota de sangre se escurría
y estallaba en papeles sin valor.

Traicionaba la herencia del terruño
al huir por el filo de la vía
de una vida tranquila y sin color.

28 may 2008

Raining Out

"Es que es algo tan triste el color del invierno
sobre los charcos de mi ciudad.
Las calles mojadas brillan mucho y no huelen..."
Juan Pardo (Campos de Remesar)


El tictac de los relojes me desmonta,
y desaparezco por las calles mojadas,
permanezco solamente
en unos labios incendiados y una mano que sostiene un pitillo
el resto de mí es mentira
o no vale la pena.

Me disuelvo entre el humo y no logro ser
ni los rayos de este sol de invierno
ni un retazo de campanas al vuelo
ni siquiera el sueño que creí vivir.

Soy
un latido de reloj,
una palabra perdida en un viejo diccionario,
una patraña que traiciona
las esperanzas que estrellé en los muros del nido
cuando quise echarlo abajo.

Me rebelo contra la ingravidez de mi espíritu,
perdiendo de antemano una vez más,
mientras la ciudad atardece entre el gentío y la lluvia
y mi último cigarrillo naufraga en un charco
que no huele, y si huele,
huele a rana.

Me faltan caladas para ser más yo
y ya nadie me vende un pedazo de mí mismo.

Ya no me queda humo, no me queda sol,
queda un reloj que se lleva mis trozos
con cada tictac de la lluvia en las aceras.

5 may 2008

Chuqueles de Graná (3/3)

Granada, miércoles rojo,
con traje de sevillana,
su bata de cola cae
por las piernas de la Alhambra

Granada luna moruna
Granada cruces cristianas
rumor de sangre califa
en jueves de caña y tapas

revive a García Lorca
riendo versos y lana
y los viernes atardecen
mientras una mora baila.

En sábado el albayzín
viste su blanco de gala
recita poemas árabes
de Boabdil a Soraya.

Y cae la noche nochera
entre el humo y las palabras
van aullando en los andenes
los chuqueles de Granada.

4 may 2008

Chuqueles de Graná (2/3)

Granada nace roja
de sangre abencerraje.
Granada nace alba,
de fachadas de Granada.

Luego, atardece.

Se cubren las alcazabas
de noche que noche nochera,

Y al nevar las primaveras
del algodón que se consume
en crepitar de fuego vándalo,
la ciudad revive en lágrimas finas
las llaves de manos moras,
las llaves de manos blancas,
las llaves de aquellas puertas
que no supieron cerrarse a la luna.

Los almófares vistieron
la luna de luna lunera.

Las cuevas del sacromonte
albergan una candil de albahaca
que aroma la noche mora
de danzas de humo de shisha
y lloros de té caliente
de mil y una noche escritas
en posos plañideros.

Que en la última noche oscura
se marcha la marcha marchita.

Y quedan en la estación
cinco aullidos miserables
de chuqueles de Granada.

Chuqueles de Graná (1/3)

Valencia, Almansa, Albacete,
rumbo al sur bajo la luna
galopando cual jinete
entre campos de aceituna,

atravieso Andalucía
en la noche apuñalada
por el filo de las vías
que unen a las dos Españas.

Fuimos perros sin dueño,
soñadores sin sueño,
ansiosos por quemar
las noches de 'Graná',
aullándole en manada
a la luna ensangrentada,
sueltos por la ciudad,
seis chuqueles sin collar.

Nos sobraron las canciones
al gastarnos las palabras
asustando a los leones
de los patios de la Alhambra,

que gruñían como cerdos
masticando las miradas
para ser buenos recuerdos
de los perros de Granada,

y subidos a la luna
escalando la alcazaba
nos vio la noche moruna
conquistando a las muchachas

que reían primaveras
descubriéndonos el oro
de sacar de las chisteras
sonrisas que son tesoros.

Fuimos perros sin dueño,
soñadores sin sueño,
locos por incordiar
a las gentes del lugar,
aullándole en manada
a la luna encarnizada,
sueltos y sin bozal,
seis chuqueles de 'Graná'.

"Uruguayos", "Gondoliere",
"Who rock bar", "Reventa'ero",
teterías, ¿Qué más quieres?
"telepizza", "El bulero",

Teriyaki, hamburguesa,
carne en salsa, carbonara,
empapados en cerveza,
¡Cuánta tapa por la cara!

"Friky-friky", plaza nueva,
albayzín, "García Lorca",
Sacromonte y las cuevas
que bailaban danzas moras.

Ladrando contra el Olvido,
casanovas con sombrero,
perros viejos convertidos
a la cultura del tapeo.

Fuimos perros sin dueño,
soñadores sin sueño,
ansiosos por quemar
las calles de 'Graná'
aullándole en manada
a la luna encarnizada,
sueltos y sin bozal,
seis chuqueles de 'Graná'.

Y al caer la noche en vela
desveló la madrugada
un adiós de lentejuelas,
tristezas disimuladas...

Repicaron despedidas
campanarios de silencio
al abrirse una herida
entre el grupo y el viajero,

Que quedaron entre andenes
prefiriendo gritar nada,
aullándole a los trenes,
los chuqueles de Granada.

27 abr 2008

Para Valdano, para Bilardo (v 2.0)

(Entrada original)

Para Valdano

La pelota sólo ama a quien la cuida;
Salve al santo Zidane dios del gabacho
y a la extrema unción del catenaccio
del gran Diego y la gracia sin medida.

Para el genio que salva toda herida
de los once centrales del empacho
se va abriendo la cancha hacia lo ancho
y da pases al pie sin ver la vida.

Y en el juego, que no se hunde en el fango
va el rimar de unas botas con la gloria,
¡viva el fútbol a ritmo de un buen tango!

Han citado a un pibe con la Historia
es Jorgito, que va filosofando,
sobre goles, esférico y victoria.

*************

Para Bilardo

Traicionar la belleza del lunfardo,
con la hartura del simple aburrimiento,
es mentir a los pibes con el cuento
de Clemente y Capello, de Bilardo.

Colocar los porteros a resguardo,
y perder los balones en el viento,
es cerrarle cerrojos al talento,
y ensuciar el escudo del tabardo.

Son las mentes cuadradas sin Redondo,
las que abrancan grilletes en las botas,
y silencian los poetas de Macondo.

El pensar un rival en la pelota,
apoliya a la Doce, que en el fondo
de las gradas, se añapa en la derrota.

15 abr 2008

Anuncio clasificado

Poeta sin pedigrí
vende a un céntimo cada verso
regalando en el anverso
su sabiduría cañí.
Con ínfulas de literato
y chuleta en el zapato
desde Góngora a Martí,
me cisco con dos cojones
en jazmines, corazones,
y en capullos de alhelí.

Canalla con el valor
de perderle los respetos
a romances y sonetos
firma versos al portador.
No me creo lo que escribo,
cobro siempre en efectivo,
en metálico suena mejor,
pero acepto cualquier divisa,
inclusive una sonrisa,
si sonríes con amor.

Vate vago al natural
se vende por unos chavos
como tantos otros esclavos
del santísimo capital.
Sin presencia de un notario
me oferto en solitario
en el mundo digital,
pero sin negar de un socio
que prevea un buen negocio
de perspectiva comercial.

Poeta sin pedigrí,
desastrado, infiel, canalla,
propasado de la raya,
más p'allá que para aquí,
vende a un céntimo cada verso
regalando en el anverso
su sabiduría cañí.
Y si en estas patochadas
hay personas interesadas
interésense por mí.

11 abr 2008

Cielos de noche en rama

Cielos de lunaplata
y seda en rama.
En cada azotea, cien agujas de coser,
que desgarran los harapos
de la asceta oscuridad.

Ha quedado la noche,
llorando y en andrajos,
latiendo lentamente
bajo las costras de mi piel.

Y se escucha un sístole blasfemo,
y un diástole que vende a mano alzada
el color de sombras de los cielos
que nunca quisieron tener amo.

Cielos de noche platinoche
y de pelaje y crin de toro bravo.
Las antenas del tejado no tejieron ningún sueño,
ni luceros a jirones,
en colchones de alcanfor.

Dejaron solamente en una nube
(neblina de vapor de vino tinto)
bordado tu nombre con el humo
que vivía ensuciando mis pulmones,
los mismos que gritaron en la noche
maldiciendo el corazón de tantos cielos.

Cielos de negras nubes
y vapor de agua.
Antes de que acudan nubarrones
y devoren la luna de oro y plata,
subiré a lo más alto de las torres
y amasaré en el cuenco de mis manos
el pedazo más enorme que me quepa
de esta noche de luna en celo
y seda en rama.

Para que no venga luego el firmamento
a teñirse de color de burocracia,
y me quede sin mi cielo de alma-luna
y noche en rama.

5 abr 2008

Tengo

 

 

Vengo volando como el viento,
de extraviarme en mi cerebro
pa’ poderme comprender
Vente a mi lado que te enseño
lo que llevo yo en mi cuerpo
entre el hueso y la piel.

Tengo en la yema de los dedos
los jirones de mis sueños,
embarrando un papel,
tengo escondidos por ahí dentro
cada acento de los versos
que una vez te recité.

Tengo en el pecho cardenales
puñalás de parte a parte
que no dejan de sangrar
tengo en la boca un mar de sangre,
fuego, ruido, miedo y hambre
y una historia que contar

Tengo mentiras y victorias
y hasta el ruido de las olas
que me quiere enamorar
Vente conmigo si estás sola
te hago un hueco en mis historias
y las cuento una vez más.

Tengo enjaulado en las costillas
un dragón de nicotina
aprendiendo aún a rugir.
Tengo las noches de cantina
tatuadas en la esquina
de un papel color marfil.

Dame calor, dame saliva,
si quieres que acaso escriba
unos versos para ti
Que tengo en las venas tinta china
y una foto de Sabina
que me ayuda a escribir.

1 abr 2008

Apartado 20, 08080 Barcelona

Una alondra se estrellaba en los cristales
de un silencio hecho a hielo y hecho a espada,
mientras ibas dibujando con tu carne
un caer de soledades en tu cama.

Se asomaron a tu pecho cardenales
que dolían, más que en cuerpo, en el alma
y escuchaste los bramidos de la sangre
lamentando tus heridas, tus palabras.

Olvidaste la sonrisa de tus labios,
y la mano palma arriba de tu gente,
sin saberte que el olvido no perdona.

Sólo queda la postal que te enviamos
Con dos lágrimas, al apartado veinte,
cero, ocho, cero ochenta, Barcelona.

25 mar 2008

El Último Héroe

Os voy a contar una historia, como hacen los abuelos con sus nietos en la cama, como hacen los bardos que van de aldea en aldea y de posada en posada. Os voy a contar la historia aunque yo no tenga nietos que dormir ni parroquianos que quieran invitarme a una ronda de hidromiel por alegrarles la velada. No. Mis palabras simplemente están destinadas a diluirse en el aire, condenadas a no ser nunca oídas con el mismo sentimiento con que yo las cuento.

En fin... qué más da.

Érase una vez, un niño pequeño, de sonrisa pícara y grandes ojos de un marrón tan oscuro, que parecía negro. Ese niño, como todos los de su edad alrededor del mundo, tenía héroes. Héroes de tinta y de color. Héroes maravillosos que escapaban de las explosiones sin despeinarse un solo cabello. Pero también tenía otro héroe. Un héroe distinto, de carne y hueso, capaz de hacer cosas que nadie más podía hacer y sin superpoderes, sin vista térmica, sin hipervelocidad, sin telas de araña ni telequinesia. Y el niño no entendía porque esos héroes tenían series en la televisión, gozaban de fama y fortuna, y su héroe real, el que le saludaba cada día con una sonrisa, no tenía ni una cosa ni la otra. Pero no le dio importancia. De todas formas, él era pequeño y no entendía el mundo de los mayores.

Pero el tiempo pasa y pasa para todos. Los pájaros cambian sus plumas, los árboles pierden sus hojas, los sabios aprenden de lo que no sabían y los niños crecen. Y cuando los niños crecen, tarde o temprano descubren que han vivido mirando el mundo a través de un velo rosa, y se lo quitan.

Y, aunque lo que ven les asusta, los horroriza, no les gusta, ya no pueden volver a ponerse el velo, que una vez en sus manos, se disuelve y se les escapa entre los dedos, como el agua de un río o la arena de la playa. Y los niños se ven acribillados por sus propias lágrimas, y al gritar de dolor, se encuentran que no son niños, que son hombres. Y comienzan a deshacerse de los héroes; los de tinta china se convierten en garabatos sobre una hoja, los de la pantalla del televisor, en actores contratados... y los de carne y hueso... los de carne y hueso, al desnudarse de la admiración que despertaban, quedan como lo que eran. Hombres normales. Humanos vanidosos y egoístas, hedonistas sin remedio que nadie pondrá nunca en un cómic o en la pantalla del televisor porque no son héroes ni nunca lo fueron.

Pero si el tiempo sigue girando, y los héroes siguen cayendo en el abismo total y destructivo del olvido, llega la peor noticia para el niño que escondemos dentro, el puñal que no atraviesa nuestra carcasa de hombres adultos pero que se clava sin dificultad en la tierna carne de los niños.

Y nos damos cuenta que el hombre a quien una vez admiramos, idolatramos y quisimos emular se ha convertido en todo lo contrario. Que no es digno siquiera del mismo aire que respiras, que no se merece dirigirte la palabra porque tú no serás un héroe pero, definitivamente, él tampoco.

Entonces, sólo queda sacudir la cabeza y pensar que nosotros no cometeremos los mismos errores y que tal vez, sólo tal vez, dentro de unos años, quedará un sitio en las pantallas, o en la esquina superior de la página 43 de un cómic para nosotros, que nunca tuvimos un peinado inmune a una explosión nuclear, ni superfuerza, ni ultra-agilidad. Pero tuvimos un pasado del que aprender, unos errores que no cometer y el deseo, lleno y sincero, de no defraudar a ese niño de sonrisa pícara y grandes ojos de un marrón tan oscuro que parece negro.

Quizá, dentro de muchos años, sonreiremos al recordar porque miraremos al espejo y nos diremos.

"Tú sí. Tú sí que lo has hecho bien. Enhorabuena."

Y seremos el último héroe de carne y hueso de un niño que se quita su velo rosa.

17 mar 2008

Rescoldos

En los rescoldos de este imperio que se hunde,
restallan tres disparos buscando un corazón,
es la carne vuelta pólvora,
es la luna medio llena,
es la muerte ensangrentada.

Se despereza una sonrisa en el asfalto,
pero esta soledad que me abruma
sólo muestra los dientes de una fiera,
y no hay caballo que me aleje
ni muros que me protejan.

Tal vez necesite una palabra,
algo más, un conjuro silencioso,
para aterrar a la Parca y su guadaña,
o esconderme bajo un manto negro
para que venga la noche
y no me vea.

En los rescoldos de este imperio que se hunde,
no hay silencio escondido en la maleza,
tan sólo dos fogatas que me miran,
tan sólo una lágrima que me deja
tan solo.

Y renace el dios en que no creo,
empapado de farola y vino tinto,
ofreciendo en su seno una respuesta
que no responde a mis preguntas de alma rota
ni al ladrido de los perros que, conmigo,
aúllan cada noche a las estrellas.

En los rescoldos del imperio que se hunde
se abrasa el temporal de mis palabras,
y el obsceno brillar de las pupilas
de los lobos que domestican la noche
me alumbra en los portales en que duermo.

En los rescoldos de ése imperio que se hunde
y, a pesar de todo, permanece,
se suicidan las certezas que yo tuve
y descubro en el vaho de los cristales
las mentiras del frío que creía
que con el tiempo y mi piel no me afectaba.

En los rescoldos del imperio que me hunde,
descalabro el rumor de mis palabras,
que se rompen en añicos al tocarlas
el silencio infantil de aquel imperio
de rescoldos de mi vida que se hunden.

10 mar 2008

Carretera abierta

 

 

 Como siempre, voy más solo que la tuna,
emborronando mis consejos
en la barra de algún bar.
Y le tiro piedras a la luna
que se marcha aún más lejos
pa' que no le pueda dar,
sobre huesos de aceituna
me resbalo en cada espejo
desnucando mi pesar,
¡Extremoduro a la una!
que me estoy haciendo viejo
y ya empiezo a razonar


Sálvame de las resacas
que he escondido en las botellas
y no vayas a olvidar
que he cogido un par de facas
y no sé qué hacer con ellas
si morirme o matar.
Voy huyendo de las tracas
que explosionan en mis huellas
sólo me queda bajar,
que si voy por las cloacas
no me ven ni las estrellas
cuando doy un paso atrás.

Si amanece en mi camino
me iré a pecho descubierto
de espaldas a la ciudad,
conjugando en femenino
las palabras que no he abierto
y los versos de mi morral,
que se joda el adivino
que dijo, estando yo muerto,
que no iba a resucitar.
No sabe que mi destino
aparte de soñar despierto
sólo es rodar y rodar.

Como siempre, río arriba,
nadando contra corriente
entre la orilla y el mar,
por la senda más furtiva
donde nunca pasa gente
digna al menos de olvidar.
Voy gastándome en saliva
la fuerza de ser valiente,
pero aún puedo escapar
con el alma en carne viva,
con los labios de serpiente
y una historia que contar.

6 mar 2008

Me sobran primaveras

 

 

 He bordado en las persianas
un par de labios de cristal,
pa' que el sol cada mañana,
al entrar por mi ventana,
me dé un beso al despertar.

He vestido de ramera
a todas las olas del mar.
Hoy me sobran primaveras
para entrar por las gateras
de los portales de atrás.

Esta noche he revestido
de espinas mi corazón,
y entre muros lo he metido,
pa' que si grita no haga ruido
en su cárcel de hormigón.

Que si me encierro en el "tigre"
desgajándome la voz,
la luna y yo seremos libres
pa' volar como dos buitres
buscando un solo rincón.

Voy a prenderme en las solapas
un par de florecillas guapas
que ladren como chuqueles
aullándole al sol.

Que hoy me sobran primaveras
para entrar por las gateras
y dormirme en los laureles
de mi habitación.

Estoy harto de hacer cruces
donde clavarme a descansar,
si me emborracho con las luces
me da igual darme de bruces
con la puta Gran Ciudad.

Y si la noche se me acaba
romperemos el reloj,
descubriendo por las bravas
que no lo necesitaba.
Ahora estoy mejor.

Sin grilletes, sin cadenas,
sin horarios, sin bozal,
sin saber si la luna llena
es rubia platino o morena
a mi me da igual.

Que me sobran primaveras
pa' saber jugar al gua,
y esta noche el mar espera
que yo suba la escalera,
sin mi soledad.

Voy a prenderme en las solapas
un par de florecillas guapas
que ladren como chuqueles
aullándole al sol.

Que hoy me sobran primaveras
para entrar por las gateras
y dormirme en los laureles
de mi habitación.

1 mar 2008

A bocajarro

Hay en mi pecho un beso de acero,
viene la noche a bocajarro,
los chuqueles ya no ladran a la luna
y en las calles vociferan
tres disparos de silencio.

Cuenta una columna negra en el 20minutos
con el que se arropan vagabundos de cristal,
Que han hallado muerto
a un dios beodo en Wall Street.

Pero nada dice de mi cadáver desnudo
de la cárcel de alcohol en la que yazgo
empapado en luz de luna y sangre seca,
atravesadas mis entrañas por tres besos
que llegaron a mi torso a quemarropa,
y me dejaron mudo y ronco contra el suelo,
desgajando las migajas de tu ausencia
en las fotos escarchadas del invierno.

Que esta noche ha venido tu fantasma,
que esta noche se marchó tras dispararme
tres recuerdos y dos besos de aguardiente
tres bocados de silencio a bocajarro.

13 feb 2008

Bajo mi sonrisa fingida

Bajo mi sonrisa fingida
guardo cardenales que duelen como un tiro,
un batir de negras alas de cuervo,
y el truculento soniquete
de sirenas de ambulancia.

Bajo mi sonrisa fingida,
de dientes mentirosos
y cínica saliva embustera,
oculto un corazón marchito,
envuelto en papel de plata,
blasfemando contra un dios
del que sólo conozco el nombre.

Y ruinas, y mentiras,
y colores teñidos de sepia,
y la eterna batalla perdida
entre mis venas y un cuchillo.
Todo eso tengo
bajo mi sonrisa fingida.

Bajo mi sonrisa fingida
existe otro yo.
Mi yo triste, olvidado y verdadero,
libre, rebelde y orgulloso,
el que duerme arropado bajo mi alma,
y no este hipócrita del espejo
con su estúpida máscara
de sonrisa fingida.