21 jun 2009

40 grados

La luna no es de plata toledana
y el sueño llena de ángeles el cielo,
repican a difunto en pleno duelo
mil sombras de espadañas sin campana.

Y en esta cama ajena a la mañana
se funde a medianoche sobre el suelo
mi cuerpo como un plástico de hielo
que olvida su agotada forma humana.

Oculto entre las mantas sin color
se pierde entre mis labios el reproche
del techo de mis versos incendiados,

que escriben en mi piel con el sudor
el vértice que me une con la noche
y marca en el reloj cuarenta grados.

20 jun 2009

Yo me vuelvo al barrio triste

He seguido por los muros
una flecha que no existe,
yo me vuelvo al barrio triste
con los ángeles impuros.
Por atajos siempre oscuros
voy perdiendo mis pisadas,
descabalgo de las hadas
y mis huellas sobre el suelo
chapotean en el cielo
entre estrellas apagadas.

Yo me vuelvo a mis callejas
de baldosas amarillas
que ensuciaban mis rodillas
con dolor de heridas viejas,
y he robado las madejas
de hilo negro blanquecino
que bordaban mi destino
para darle otros colores
que he cogido entre las flores
y coserme otro camino.

Una senda diferente
por los mismos callejones
que guardaban las canciones
que me visten suavemente
de sonrisa irreverente
y desnudan al pasar
los recuerdos del solar
donde aquella vez me viste;
yo me vuelvo al barrio triste,
yo me vuelvo a mi lugar.

30 abr 2009

Más rápido que el frío

Estoy corriendo más rápido que el frío,
tal vez
la luna me mire desde el cielo
y el suelo se abra
bajo el peso ineludible de mis pasos.

No me importa mientras siga viendo
el final de mi sombra por delante
y el lugar donde llegan a esconderse
las flores kamikazes que escapan de mis pies
para llenar de pétalos las farolas.

Con los pies haciendo ruido,
la noche no me obliga,
la luna no me importa,
la sangre está en mis venas,
y un sendero de colores relucientes
entinta el hueco que se abre entre mis dedos.

Camina junto a mí
mientras bordo huellas blancas
desde aquí hasta el horizonte.
No pienso quedarme a esperar a la alondra perfecta,
Si me busca ha de volar más rápido que el frío,
y si no me encuentra es que jamás
existió en su perfección.

25 abr 2009

Sé lo que rimasteis

A todo el equipo del excelente programa "Sé lo que hicisteis"
en general y a Ángel Martín en particular

Al Arcángel Sanmartín
por andar metiendo caña
"Telahinco" Malasaña
le dejó sin el pasquín
de sus lumis de postín
y portada de revista,
de su Esteban periodista,
de la tele mamporrera
que le llena la cartera
al alcalde carterista.

En su silla ante la España
de animales de bellota,
tan maruja y tan idiota,
tan adicta a la cizaña,
con un micro por guadaña
va cortándole el gaznate
a los tontos de remate
que degluten "sinnoticias"
de montajes y avaricias
aliñadas con tomate.

Que se pudran los programas
de las chonis paquirrinas
que bendicen las esquinas
sulfatadas de las camas
de toreros y madamas,
y que estalle en carcajadas
esa España que en las gradas
se revuelca en lo ya dicho
"¡Que vuelvan las "Mamachicho"!
¡Morbo, sangre y horteradas!"

Angelito caradura,
tan "sextario", tan comedia,
risa fresca en los mass-media,
paladín anti-incultura
contra la telebasura,
sigue dando matarile
al tomate en el desfile
tan borracho de salami
aunque mande a los "Miami"
el cabrón de Don Basile.

18 abr 2009

Palomas

Me he pasado la vida enterrando palomas
que jamás aprendieron a volar
y dejaron la tierra alfombrada de plumas.

¿Acaso no sabes que al fin he entendido
el dulce mecanismo de las plumas,
el aire caliente y el sudor?

Levanta el pie del pedal,
ya no puedes alcanzarme,
he aprendido mucho de las nubes
y ni el viento se posa en mis pies.

Estoy volando.

Conozco los campos de flores
y la sed insaciable del olivo
pero ya no sé nada del color de las raíces.

La autopista es un nido de ovejas,
más vale que levantes el pie del pedal,
estoy volando.

Si quieres alcanzarme,
prueba a matar palomas.

24 ene 2009

Huérfanos de todo

A los niños de la guerra

Tan huérfanos de todo, hasta de vida,
los hijos del tormento y de la guerra
abonan con sus lágrimas la tierra
fatal de la miseria compartida.

Y cargan con las sangres de esa herida
que se abre con el tiempo y nunca cierra
cruzando cada aldea y cada sierra,
latiendo en un desierto sin salida.

De un mar de metralletas arrogantes
emerge trágico, el recuerdo vano
de absurdos cascabeles de venganza

pero en dos tristes ojos tan brillantes
se espeja dulcemente aquella mano
que le hace un buen pesebre a la esperanza

20 ene 2009

Sonetitis

De tanto endecasílabo cainita
empiezo a razonar en consonante
maldito sea el estigma desbordante
de andar rimando la palabra escrita

Y sea la cruel rima maldita,
maldita la metáfora elegante
que en rima va y encaja como un guante
con la palabra exacta más bonita.

Lo malo no es luchar sin adversario
Lo malo es que el rival sean cuartetos
que buscan sorprenderme en cada esquina.

Sufriendo mi tormento literario
me veo encadenado a los sonetos
por ser más sabinista que Sabina.

19 ene 2009

Brillos

Hoy el mar no juega a ser pistola
y busca sobre la costa
una estrella verde que ponerse.
Lejos, dulcemente, el oeste brilla.

Vístete de mar en calma,
envuélveme entre madreselvas
y recuéstate en su aroma mutilado
para ofrecerme la noche que se llena
de efímeras hogueras desastradas.

Desempolva las urgencias de mi aire
que la luna no es de leche desnatada
ni la espuma es un misterio de claveles.
Abarrótame de ti
y enséñame el milagro
de los cuatro peces esquivos,
las cuatro esquinas enredadas
una a una y entre sí.

16 ene 2009

Esa mano

Nace de la noche una mano
de vides extrañas
con el sueño macabro
de diseccionar el mar,
contando las olas,
abriendo la espuma,
formando una esfera perfecta
con arrecifes de coral.

Si viene a mí la noche
y me encuentra desnudo,
sálvame de esa mano.

Me he roto las solapas,
y me he echado a nadar
por la curva del horizonte.
Allí, bajo la aurora,
justo encima del horizonte.

Ven a salvarme de esa mano
si busca mi piel,
me estoy meciendo entre las olas.
Ven a mecerte entre las olas
y busca mi piel
para salvarme de esa mano.

Sálvame,
que tengo las manos vacías
y una mala mentira en mi corazón
no quiero diseccionar el mar
sólo quiero salvarme.

14 ene 2009

Línea muerta nº3

Desnudo se contempla vulnerable
y llora media lágrima tan hueca
que baja por su frente, pero seca,
Es polvo de un sollozo interminable.

Escribe un garabato indescifrable
en la desnuda piel de la muñeca
y cae adormilado por la rueca
del triste y duro acero inoxidable.

Se envuelve en su mortaja enrojecida
cubriendo todo el cuerpo contra el frío
de ver marcharse el néctar de sus venas.

Se cierra al horizonte y a la vida,
y siente a cada instante más vacío,
de angustias, de recuerdos y de penas

7 ene 2009

Línea muerta nº2

Sólo un paso delante del abismo
vuela el macabro sueño de no ser
y abren las alas para no volver
gárgolas negras de un falso realismo.

Tan harto de luchar contra sí mismo
se hunde en el aire del amanecer
ya le cansa luchar para perder
y se abandona al último espejismo.

La gran ciudad le abraza en su caída
y acuna el sol fatal en pleno vuelo
en la brutal caricia del asfalto

Se acaba entonces el miedo a la vida
y la mentira de subir a un cielo
cada instante más lejos y más alto.

6 ene 2009

Línea muerta nº1

Un corazón naufraga en Nembutal
sobre un aséptico árbol de azulejos,
con la sonrisa de los niños viejos
mira la muerte oculta en el cristal.

Junto a un caer de lágrimas de sal
un ruido blanco rompe los espejos,
vuela en la sombra un coro de vencejos
que trina el Réquiem de un punto final.

Muere en su boca el último latido
mientras la noche lame la blancura
de una macabra luna de saliva.

Se abre una puerta recta hacia el olvido
y su mirar, perdido en la locura,
busca alejarse de su carne viva.

4 ene 2009

49 motivos

"Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas
más de mil pupilas donde vernos vivos
más de cien mentiras, que valen la pena."
Joaquín Sabina (Más de cien mentiras)
Tenemos al "Che", las noches de enero,
familia, el alcohol, el todo por nada,
fetiches, el mar, la música, un hada,
casinos, verbenas, chupas de cuero,

las lumis, la nieve, Lorca, un bolero,
Sabina, la Liga, luchas a espada,
mentiras, el sexo, la madrugada,
Obama, la luz, un libro, un "te quiero",

salud, minifaldas, el PSOE, la CEDA,
hoteles, la sangre, Hitchcock, colores,
promesas, cafés, Lilith, partenaires,

Lolitas, el póquer, braguitas de seda,
poemas, LaSexta, amigos, las flores,
Lisboa, Granada, Amsterdam, Baires...

1 ene 2009

A la de 100.

décimas endecasílabas para celebrar que llego a la nada desdeñable cifra de 100 entradas (ahí es nada)

Cien contadas locuras transitorias,
a mí que me bastaba el aprender
a escribir en espaldas de mujer
me he enganchado a inventar cientos de historias,
confundiendo derrotas y victorias
con mentiras piadosas y no tanto
espantando a los miedos y al espanto
con las teclas hundidas bajo un dedo
y un buen corte de mangas al "no puedo"
emperrado en cantar lo que yo canto.

¿Quién me iba a contar, cuando empezaba,
que este junta-palabras llegaría
a las cien (y son pocas todavía)
paranoias colgadas de la aldaba?
y aún me queda ilusión y mala baba
para estar otro siglo con mi pluma
si esta musa cabrita no se esfuma
y seguir con mi sello diferente,
tan igual, tan oscuro, ¿deprimente?
y ya estamos con que la abuela fuma.

Sólo escribo lo que dejan las musas
unas rimas sabor a mil mujeres
media sombra entre lunas rosicleres
risas para espolsarme las pelusas
de un mal ritmo entre cuatro semifusas
que retumba en los picos de mi cama.
Si se tinta de un tono casi Obama
es que busco ensanchar la alegoría
(vertical, ocho letras, poesía)
de un "te quiero", maldito crucigrama.

El andar que jalonan mis deseos
se abre paso en jardín exuberante,
por las huellas que restan por delante
han valido estos pobres balbuceos
inventando con ecos y jadeos
las estrofas de un libro de bolsillo
que construye los muros de un castillo
golpe a golpe, hoja a hoja, gota a gota,
si desconcha paredes la derrota
me hago un verso con polvo de ladrillo.

Seguiré con mi hacer, lápiz en mano,
estrayendo oro y plomo de su mina,
tan Machado, tan Bécquer, tan Sabina,
como siempre, pero ahora más Soriano.
Y tal vez, un domingo de verano
al echar hacia atrás una mirada
dé por buena la senda transitada
y jurando ser fiel a mis principios
voy a ir dándole fin ya a estos ripios;
sólo haré medio verso por entrada.

31 dic 2008

Cruces de invierno

Prisionero de esta luna desnatada,
enhebro las agujas de un reloj
con esta negra cadena
de eslabones partidos por la mitad.

La madrugada se ha hecho un hueco junto al hueco
de la silueta de mi sombra en la pared,
y una gota de sangre claudica
ante este año que muere y creí mío.
Comenzaba el invierno
cuando se escurrió entre mis dedos,
como arena de playa
o agua de mar.

Mientras, un dios de dos cabezas
que devora los trenes de mis sueños
en una estación vacía
permanece y abarrota mis bolsillos
de números primos menores que cero
y de relojes de saetas y grilletes
que sólo dan la hora
dos veces al día.

Quisiera deshacerme de mi sombra anciana
y del tictac de esta historia interminable
que no tiene pensado
vestirse de azul para el final,
pero el mercader del invierno que alquilaba mis sueños
está preso por desfalco en si bemol.

Y entre dioses paganos, mercaderes,
sombras, cadenas, números, relojes,
lunas, saetas, trenes, madrugadas,
comienza el invierno
y se me escurre entre los dedos,
como el aire de enero
o el sueño de no ser.

10 dic 2008

Bad beat

Cuando la vida te iguala un farol,
el corazón de una mano marcada
gira en el aire entre el todo y la nada
y cae rodando en un río de alcohol.

Y revestida en papel de charol
la última carta macera una espada
para cortarle las alas al hada
que está detrás de las gafas de sol.

Cuando el azar ya no invierte en quimeras,
la soledad es un flop miserable
que por la espalda apuñala a la suerte.

La parca liga un set de escaleras
y en este juego no importa quien hable,
gana la banca y no pierde la Muerte.

26 nov 2008

Triste demiurgo

Lloran dos pies directos al ocaso
lágrimas verdes de ángeles caídos,
que aman la noche y huyen de los nidos
de águilas blancas que estaban de paso.

La sombra vaga de un farol escaso
duda y alumbra sueños malheridos
de un azabache dios de pies perdidos
en la tristeza de una noche al raso.

Tiembla en sus labios una calavera
que arde y solloza, herida del azar,
mientras el dios se estrella contra el suelo.

Corta sus alas al ras de la acera,
sangra humo y se marchita al recordar
que hubo una vez en que era rey del cielo.

6 nov 2008

Yes, we can

Al voto joven de Estados Unidos
Al voto negro de Estados Unidos
Al voto latino de Estados Unidos
Al voto demócrata de Estados Unidos
Al presidente Obama.

Podemos tener un sueño
que sueña con la igualdad
y llorar como un niño pequeño...
Yes, we can.

Y escuchar nuestra voz como un rayo
que es capaz de resucitar
el espíritu de aquel mayo...
Yes, we can.

Podemos sentir que la Historia
nos devuelve lo que nos quiso quitar,
y vibrar con pasión la oratoria...
Yes, we can.

Podemos pintar con colores
la puerta del despacho oval,
y creer en tiempos mejores...
Yes, we can.

Podemos reír con agrado,
podemos también celebrar
que el cambio por fin ha llegado...
Yes, we can.

Podemos soñar despiertos
con una época de paz.
Podemos enterrar a los muertos...
Yes, we can.

Podemos llevar nuestra llama
al alma de la libertad.
Podemos gritar con Obama:
¡Yes, we can!

20 oct 2008

Romance del mar y el marinero

Hay una historia escrita
con la punta de los dedos
en la arena de la playa
en que naufragan mil veleros.
Cuentan que fueron las olas
las que escribieron los versos
de aquel mágico romance
entre el mar y un marinero.
Lo contaban las gaviotas,
lo escuchaban los jilgueros
y un bramar de alas de albatros
se lo confesaba al cierzo.

Sucedió una noche oscura
en que el mar vistió de negro
y bailaba con la estela
de un fugaz barco pesquero
-¡Qué bonitas son las olas!
¡Qué bonito el mar abierto!
¡Qué penita estar a solas!-

susurraba el marinero.
-¡Qué bonitas sus palabras!
¡Qué desnudo está su pecho!
¡Qué penita que no me oiga!-

le decía el mar al viento.

El levante, enternecido,
resopló a carrillos llenos
y estrelló una ola de espuma
en el casco del pesquero
se alzaron mil gotas de agua
reflejando mil luceros
que escribieron en la noche
cada letra de un "te quiero".
- ¡Qué bonitas son las olas!-
Susurraba el marinero
-que parece que me digan
al oído este "Te quiero".


-¡Ya no me hables de las olas!-
Dijo el mar al marinero
- que hace que me sienta solo
en este frío y duro invierno.
- Pues ya no te sientas solo-

Dijo al mar el marinero
- que yo estoy aquí contigo
y tuyos son mis "tequiero".

- ¡Como un hombre yo te amo!
¡Como hombre yo te quiero!
Abre mi pecho y registra
y verás que soy sincero.-


Se escondieron las estrellas
en la esquina de los cielos
porque la luna lloraba
malherida por los celos.
bajo ella se acariciaban
en laberinto de besos,
las olas del mar alegre,
las manos del marinero.
- ¡Te maldigo mar antiguo!
No sabes qué estás haciendo
al prendarte de un mortal,
siendo tú, el mar, eterno.

Se detuvo el oleaje
se apagaron los luceros
lo que antes era espuma
se hizo un denso manto negro.
Supo el mar que era imposible
un romance duradero
y quedó desconsolado
sollozando y en silencio,
y lloraron los albatros
y campanas en el puerto
repicaron entre lágrimas
por el mar y el marinero.

- ¿Qué les pasa a tus olas?-
preguntaba el marinero.
- ya no le roban la sombra
a mi pequeño pesquero.
Y el mar no le respondía
abrazado a su silencio
no podía soportar
que su amor se hiciera viejo.
Y lloraba sus miserias
de maldito ser eterno,
enfadándose con todos,
con la noche, con el viento.

-¡Ya no me hables de las olas!-
Dijo el mar al marinero
- que hace que me sienta solo
en este frío y duro invierno.
- Pues ya no te sientas solo-

Dijo al mar el marinero
- que yo estoy aquí contigo
y tuyos son mis "tequiero".

- ¡Como un hombre yo te amo!
¡Como hombre yo te quiero!
Abre mi pecho y registra
y verás que soy sincero.-


Sollozó sobre la borda
con tristeza, el marinero,
que notaba que faltaba
algo dentro de su pecho.
y lloraba amargamente
y se hundía en su agujero,
mientras la luna reía
coronando un cielo negro.
pero el mar es mar rebelde,
y es que no estaba dispuesto
a olvidarse el corazón
y a acallar sus sentimientos.

Revivió el oleaje
y temblaron los cimientos
de la noche en que el mar
se prendó de un marinero.
se alzaron miles de olas
rompiendo el barco pesquero
con la furia de los mares
que provocaba hasta miedo.
- ¿Por qué intentas matarme?
¿No me quieres? ¿Qué te hecho?-
con la lágrima en sus ojos
preguntaba el marinero.

- lo siento, soy egoísta,
pero es que tanto te quiero,
que no puedo soportar
que te mueras siendo viejo
que te vayas de mi lado,
que te alejes de mis besos,
que una noche no te tenga
a mi lado mientras duermo.
abrázate a mis olas
yo te acogeré en mi seno
y serás tú como yo,
un bendito ser eterno.

-¡Y abrázate a mis olas!-
Dijo el mar al marinero
- para no sentirnos solos
en este frío y duro invierno.
- Para no sentirnos solos-

Dijo al mar el marinero
- yo me abrazaré a tus olas
y que no me encuentre el Tiempo.

- ¡Como un hombre yo te amo!
¡Como hombre yo te quiero!
Abre mi pecho y registra
y verás que soy sincero.-


Esta historia tan bonita
las olas la compusieron
en la arena de la playa
con la punta de los dedos.
Y en la mesa más oscura
del último bar del puerto
hay un pescador que cuenta
con sus dos labios tan viejos
que cuando hay mar arbolada
en el espigón del puerto
está haciendo el amor
el mar con el marinero.

13 oct 2008

Cada noche el viento

Cada noche, el viento,
baja de las montañas abrazado a las caricias
que recoge entre las hojas de los sauces,

Y las deja suavemente por el cielo
que va de tu ventana hasta la mía.

Pero nunca llega una
a mi cuerpo tan desnudo
como el hueco que has dejado entre las sombras.

Cada noche, el viento,
amarillea los narcisos de la fuente
abierta a tu reflejo y a la escarcha,
congelando dos lágrimas de agua
en la eterna nostalgia de tus dedos.

Continúa con su vuelo de corales
y al pasar ante el balcón que yo te he abierto
convierte mi desnudez en arenisca
desgranándola en la orilla de la playa
reservando solo un grano para tus labios.

Cada noche, el viento,
batalla contra mi cuerpo y nunca gano.

Será que las estrellas
me recuerdan a tus ojos.

12 oct 2008

Dos de picas

El cuchillo de cortar el pan
resbala de sangre seca
y gotea sobre un dos de picas.

Me duele la cabeza de mitos mal curados,
y late bajo mi piel una tijera de puntas abiertas.

Desguazado de gotas de lluvia borracha
y del color insensato de un humo cazalloso
vuelvo a perder de mano con tus besos.

Me he roto en las esquinas de la noche
buscando una pareja de corazones,
tal vez un seis de diamantes
en el fuego irreverente de tus ojos.

Y cada vez que me besas,
me duele guardarme bajo la manga
solamente un dos de picas.

Seré un número

Tal vez cuando desaparezca me convierta en un número. El cuatro no estaría mal.

No quisiera ser un tres. Todos los dioses de tercera fila (y nótese que para mí no existen dioses de primera ni de segunda) quieren ser siempre el tres, uno y trino, y lo hacen resultar un número pomposo y antipático. No, mejor un cuatro, me gusta más.

Me falta ambición para querer ser el número uno. También me sobra ego. No me cabría todo en el enclenque tallo de un uno. No, nunca me gustaron las cifras anoréxicas. Y es que tampoco se puede hacer mucho con el uno. Multipliques o dividas, se queda igual, y en sumas y restas el resultado casi no varía. Fíjate. Tan importante que se cree por ser el primero y resulta que es un número bastante inútil.

Contra el 6 no tengo nada, si acaso, que no se cuida lo bastante. Es una cifra muy dejada y tampoco quiero convertirme en un número tan fondón. El siete no me gusta. Demasiados ángulos, parece una cifra hostil, como un señor de enmarañado bigote que te mira mal. No me agradó jamás mirar fijamente un siete. Me daban escalofríos. No quiero dar escalofríos después de muerto, para eso me convierto en un fantasma, y no en un número. Y a mí me gustaría ser un número.

El 8 y el 9 son demasiado complejos, muchas curvas, muy cerrados, y demasiado altos. Ya tengo yo bastante con mis propios traumas como para cargar con más cuando desaparezca y se me ofrezca convertirme en fantasma o en número o reencarnarme en alguna alimaña de alcantarilla (mis buenas acciones no creo que den para más. Una rata, o una serpiente todo lo más. Convertirse en cocodrilo sería una gran emoción.)

El 0 es un egocéntrico. En las multiplicaciones sólo quiere salir él, él y él. Y además va soltando por ahí que en los números en que aparece son números redondos. Sí, claro, como si él tuviera más curvas que un 3. Aunque claro que quiera un poco de atención. Cuando toca ponerlo a la izquierda de un compañero, todo el mundo se olvida de él. Pobre cero… ¿Se imaginan lo difícil que debió ser su infancia? No. No quiero ser un 0 para nada.

Por otro lado, el 5 es un aburrido y un metomentodo. Siempre en medio, y siempre haciendo lo posible para favorecerse a sí mismo o a su gran amigo el 0. Posiblemente sea el único amigo del cero. Pero yo no quiero amigos así cuando me convierta en un número. No. No me gustaría ser un 5.

El 2 también me cae bien. Parece simpático, con su perfil de patito feo, además, nunca nadie se fija demasiado en él, teniendo tan cerca a su prepotente hermano 1, y eso, para pasar desapercibido como me gusta a mí, viene bien. Un 2 ó un 4. Bueno, el 4 son dos doses. Dos por dos o dos más dos… lo hagas como lo hagas, el cuatro es doblemente dos. Y eso me gusta.

Sí. Un cuatro estaría bien. Me gustaría ser un cuatro.

Mares de aceite

Mares de aceite
olas de sal
donde naufragan corazones que se pudren entre el moho.

Cortinas de luz blanca, cruel y mentirosa,
que vende una perfecta pulcritud
con las manos teñidas de la sangre
de treinta mil ilusiones sin precio a convenir.

Mares de aceite
ruinas de sal,
que asfixian las almas que enterraron en la carne.
Carne de piel cruda, muerta y obscena,
carne de cañón con sonrisas tatuadas
y lágrimas escondidas.

Mares de aceite,
estatuas de sal,
que tratan de aguar la sangre
en la que humedezco mi pluma.

Y mastican las esquinas de su rabia
porque se dan cuenta que su sal
no absorberá jamás mi tinta
ni su aceite emborronará
el papel en el que escribo.

9 oct 2008

A mis 21

A mis 21, mi gente se ha enrollado y le ha puesto seis cuerdas a una guitarra muda y vieja que había por casa para que éste que aquí escribe cumpla su tan repetida ¿ilusión? ¿promesa? ¿amenaza? y aprenda de una santa vez a tocarla. Una buena forma de entrar en mis 21.

También, como ya tengo 21, he cambiado de marca de cigarrillos. El frecuente “Lucky Strike” ha dado paso a los “Black Devil”, una marca de cigarrillos barata y con cierto sabor a chocolate (del que se come, no del que se fuma). Que ya no tengo los locos años 20 y habrá que ganar algo de estilo, que vamos teniendo una edad.

Mis 21 me han pillado lejos de la ciudad que me vio nacer y en la que había vivido casi enclaustrado. A 200 kilómetros al norte de Valencia, vivo mis 21 como si fueran mis 20, que tampoco han cambiado tanto las cosas.

Porque a mis 21, el sol sigue saliendo por el este, la luna llena sigue tocando una vez al mes y yo sigo teniendo la misma crisis literaria que el año pasado. Y yo esperando que las musas me hicieran un regalo de cumpleaños. Bendita inocencia.

Sigo siendo todo un ingenuo a mis 21.